23 de febrero de 2026

EL EQUILIBRIO PERFECTO: CENTRO VÉLICO Y CENTRO DE DERIVA

El Equilibrio Perfecto: Centro Vélico, Centro de Deriva y el Trimado del Velero

​  Para que un velero navegue de forma eficiente y segura, no basta con cazar las velas y dejarse llevar. La verdadera magia de la navegación a vela reside en encontrar el equilibrio físico entre las fuerzas que actúan sobre el barco. Hoy vamos a profundizar en dos conceptos fundamentales: el centro vélico y el centro de deriva, y cómo su interacción define el comportamiento de nuestro barco.

  Para conseguir un barco equilibrado tenemos que tener muy cerca el centro vélico y el centro de deriva. Siempre tenemos que tener, para buscar el equilibrio, un barco un poco ardiente. El centro vélico un poco por detrás del centro de deriva.

​¿Barco Ardiente o Barco Blando?

  ​Antes de entrar en maniobras, definamos qué ocurre cuando estas fuerzas no están alineadas:

  • Centro Vélico (CV): Es el punto imaginario donde se concentra toda la fuerza del viento sobre las velas.
  • Centro de Deriva (CD): Es el punto sobre el que pivotaría el casco debido a la resistencia lateral del agua (quilla, timón y obra viva).

  ​La posición relativa de estos dos puntos determina la "personalidad" de tu timón:

  • Barco Ardiente: Ocurre cuando el Centro Vélico se sitúa a popa o a sotavento del Centro de Deriva. El barco tiene una tendencia natural a orzar (buscar el viento).
  • Barco Blando: Sucede cuando el Centro Vélico se desplaza a proa del Centro de Deriva. El barco tiende a arribar (caer o alejarse del viento).

​El Efecto de la Escora y los Trucos con Viento Flojo

  ​Cuando el viento empuja las velas, el barco escora. Al escorar a sotavento, el centro vélico se desplaza lateralmente hacia sotavento respecto al centro de deriva. Este desalineamiento crea un par de fuerzas que empuja la proa hacia el viento, convirtiendo el barco en ardiente.

¿Qué hacemos cuando hay muy poco viento?

  Podemos usar este efecto a nuestro favor. Escoramos voluntariamente el barco a sotavento (moviendo a la tripulación) para provocar un barco ligeramente ardiente que nos ayude a mantener el rumbo y sentir el timón.

  ​Además, combinamos esto con un ajuste de pesos: adelantamos el peso hacia proa. Esto tiene una explicación hidrodinámica brillante:

  1. ​La forma de la proa suele ser más vertical (en "V"), mientras que la popa es más ancha y redondeada.
  2. ​Al hundir ligeramente la proa, sumergimos una pequeña sección de superficie mojada.
  3. ​A cambio, levantamos la ancha popa del agua, reduciendo drásticamente su superficie mojada.
  4. ​El resultado es una reducción neta de la superficie mojada total del barco, lo que disminuye el rozamiento y aumenta nuestra velocidad en ventolinas.

​El Principio Explicado con el Windsurf

​  Si alguna vez has subido a una tabla de windsurf, habrás experimentado el centro vélico en su estado más puro, ya que careces de timón y giras exclusivamente moviendo la vela:

  • ​Si dejas caer la vela un poco hacia sotavento, la tabla querrá orzar (el mismo efecto que la escora en un velero).
  • Si llevas la vela un poco hacia barlovento, la tabla querrá caer.
  • ​Si desplazas la vela hacia proa (moviendo el centro vélico por delante del centro de deriva), la tabla caerá o arribará (barco blando).
  • ​Si desplazas la vela hacia popa (moviendo el centro vélico por detrás del centro de deriva), la tabla orzará (barco ardiente).

​Viento Fuerte y el Arte de Reducir Paño

​  En un velero de crucero, cuando el viento sube y la escora supera los 30°, el casco pierde sus líneas de agua eficientes. El centro vélico se desplaza exageradamente a sotavento, haciendo el barco excesivamente ardiente.

  ​Para mantener el rumbo, nos vemos obligados a meter mucho timón a barlovento. ¿El problema? La pala del timón cruzada actúa como un freno, creando enormes turbulencias y matando nuestra velocidad. La solución no es pelear con la rueda, sino reducir velas. Al hacerlo, la escora excesiva disminuye, el timón se aligera y, paradójicamente, el barco navega mucho más rápido y seguro.

​El Equilibrio al Reducir Velas: Mayor y Génova

  ​Al tener dos velas, debemos reducir el paño de forma equilibrada para no descompensar el barco. En este punto es vital entender cómo afecta cada vela:

  • La mayor se encuentra a popa del mástil.
  • El génova se encuentra a proa del mástil.

  ​A menudo se piensa que reducir la mayor vuelve al barco ardiente, pero la física nos dice lo contrario:

  • ​Si reducimos la mayor y no el génova, estamos quitando superficie vélica de la popa. Esto hace que el centro vélico total se desplace hacia proa, por delante del centro de deriva, creando un barco blando.
  • ​Por el contrario, si reducimos el génova y no la mayor, quitamos empuje de la proa. El centro vélico total se desplaza hacia popa, creando un barco ardiente.

El Arte de Reducir Vela: Buscando el Equilibrio Perfecto

​  Navegar con vientos de intensidad creciente no tiene por qué ser incómodo ni estresante si sabemos cómo adaptar nuestro aparejo a las condiciones del mar. A la hora de reducir vela, el objetivo final es buscar siempre un equilibrio, disminuyendo el paño de forma proporcional y escalonada entre la vela de proa y la mayor.

​  El trimado perfecto es aquel en el que conseguimos un barco con una muy ligera tendencia a orzar (lo que en el argot náutico llamamos un barco "ligeramente ardiente"). Esto nos proporciona un "tacto" directo en el timón y, lo más importante, actúa como una medida de seguridad pasiva fundamental: si por cualquier motivo soltamos la caña o la rueda, el barco se aproará al viento de forma natural, perdiendo velocidad y deteniéndose por sí solo.

  ​El orden lógico para reducir vela

  ​A la hora de quitar trapo, la clave es no descompensar el barco. Aunque cada velero tiene sus particularidades, el orden general más efectivo y seguro cuando navegamos en ceñida es el siguiente:

  1. Aumenta el viento y la escora inicial: Nuestra primera acción debe concentrarse en la proa. Reducimos el génova, ya sea enrollándolo parcialmente o cambiándolo por un foque o génova más pequeño y plano. Esto nos ayudará a adrizar el barco sin perder demasiada velocidad.
  2. El viento sigue subiendo y el timón se pone "duro": Si notas que tienes que pelear constantemente con la caña o la rueda para mantener el rumbo, significa que el barco está demasiado ardiente por el empuje en la popa. Es el momento de equilibrarlo tomando el primer rizo a la vela mayor.
  3. Las condiciones se endurecen: Volvemos a centrar nuestra atención en la proa. Reducimos nuevamente el paño delantero, pasando a foques más pequeños o enrollando un poco más el génova.
  4. El viento no da tregua y sube más: Toca volver a actuar sobre la vela principal y tomar el segundo rizo a la mayor.
  5. Continúa subiendo la intensidad: Seguimos la misma lógica de alternancia. Cambiamos a un foque de mal tiempo o enrollamos el génova casi al máximo.

  ​Y así sucesivamente. Esta secuencia de reducción (proa - popa - proa - popa) nos garantiza mantener siempre el centro vélico compensado. El resultado es un barco que navega más plano, más rápido y, sobre todo, de forma mucho más segura para toda la tripulación.

💡10 Consejos Pro sobre el Equilibrio y Trimado del Velero

  1. Busca siempre una ligera tendencia a orzar: Mantener el barco un poco ardiente te da mejor tacto en el timón y actúa como un sistema de seguridad pasivo; si sueltas la rueda o la caña, el velero se aproará al viento y se detendrá por sí solo.
  2. Alinea tus fuerzas físicas: La clave de un buen trimado y un barco dócil es conseguir que el Centro Vélico (CV) se mantenga muy cerca y apenas por detrás del Centro de Deriva (CD).
  3. Provoca la escora en ventolinas: Con vientos muy flojos, mueve a la tripulación para escorar el barco voluntariamente a sotavento. Esto desplazará el centro vélico y hará el barco ligeramente ardiente, ayudándote a no perder el rumbo.
  4. Juega con el reparto de pesos: Si hay poco viento, adelanta el peso de la tripulación hacia proa. Hundirás la sección en "V" de la proa y levantarás la popa ancha, reduciendo drásticamente la superficie mojada total y ganando velocidad.
  5. Visualiza una tabla de windsurf: Recuerda la regla básica: si el empuje de las velas se adelanta respecto al centro de deriva, el barco arribará (se vuelve blando); si el empuje se atrasa hacia popa, el barco orzará (se vuelve ardiente).
  6. El timón cruzado es tu peor freno: Si con más de 30° de escora tienes que meter mucho timón a barlovento para no cruzarte, la pala está creando turbulencias que matan tu velocidad. La solución no es tirar de bíceps, es reducir vela.
  7. Mantén la armonía al reducir: Reducir paño solo de la mayor o solo del génova descompensa el centro vélico. Disminuye la superficie siempre de forma equilibrada entre la proa y la popa.
  8. Tu primera defensa está en la proa: Cuando aumenta el viento y la escora navegando en ceñida, el primer paso lógico es reducir el génova (enrollando o cambiando a un foque) para adrizar el barco sin perder velocidad.
  9. El "timón duro" pide el primer rizo: Si las condiciones se endurecen y te cuesta mantener el rumbo porque el barco tira fuertemente a orzar, la popa está empujando demasiado. Es el instante preciso para tomar el primer rizo a la vela mayor.
  10. Aplica la secuencia cruzada (Proa-Popa-Proa-Popa): Si el viento arrecia, mantén el equilibrio alternando tus movimientos: reduce proa, toma rizo en la mayor, cambia a tormentín en proa, toma el segundo rizo en la mayor.

  ¡¡ Aprende a Navegar mientras Vives el Mar !!⛵️🌊

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