El Checklist Definitivo: Qué Comprobar Antes de Salir a la Mar
Sentir la brisa salobre en la cara al llegar al puerto, escuchar el tintineo de las drizas contra los mástiles y ver el horizonte abierto genera una impaciencia maravillosa. Todos los que amamos este mundo conocemos perfectamente esa sensación: las ganas de soltar amarras cuanto antes, dejar la tierra firme atrás y dejarnos llevar por el viento. Salir a navegar es, sin duda, una experiencia inigualable que nos conecta con la naturaleza y nos regala una sensación de libertad absoluta.
Sin embargo, el mar, con toda su inmensa belleza, es también un entorno cambiante e impredecible que exige nuestro mayor respeto y una profunda responsabilidad. En la Escuela de Navegación Santa Pola siempre insistimos a nuestros alumnos, tripulantes y amigos navegantes en una premisa que es innegociable: la seguridad es el pilar fundamental sobre el que se construye cualquier travesía exitosa, ya sea una travesía de varios días o una simple salida de unas horas por la bahía.
A menudo, la tentación de saltarse los preparativos movidos por la emoción o las prisas es el primer gran error que puede cometer un patrón. Dedicar unos minutos a revisar el barco antes de zarpar no es una pérdida de tiempo; al contrario, es la garantía definitiva de que podremos disfrutar de la navegación con total tranquilidad. Una buena preparación nos da la confianza de saber que nuestro barco está listo para responder y que nosotros estamos preparados para afrontar cualquier eventualidad. Anticiparse a los problemas no solo evita contratiempos desagradables o averías innecesarias, sino que garantiza el bienestar de toda la tripulación.
Para que esta rutina de revisión se convierta en un hábito rápido, metódico y sencillo, y para asegurarnos de que no se quede absolutamente nada en el tintero, hemos preparado este artículo. A continuación, te presentamos el checklist definitivo: la lista de comprobación imprescindible que todo buen patrón debe repasar meticulosamente antes de encender el motor o izar las velas.
1. Planificación y Meteorología: El viaje comienza en tierra
Antes siquiera de pisar la cubierta, la información es tu mejor aliada. La seguridad y el éxito de la travesía se definen en las horas previas al embarque. Ya sea que planees una salida corta por la bahía o una travesía de varios días a bordo de un velero como el Dehler 38 "Tabarka", nunca debes subestimar esta fase de preparación en tierra.
- Predicción meteorológica: El mar no perdona la improvisación. Revisa siempre los partes más actualizados para tu zona de navegación utilizando fuentes fiables (AEMET, aplicaciones específicas de meteorología marina como Windy o Navily, y los partes de capitanía). No te fijes únicamente en si hará sol o lloverá; es vital analizar la fuerza y dirección del viento, la altura y periodo de las olas, la presión atmosférica y la posible evolución del clima a lo largo del día. Recuerda: en el mar, la meteo es la que manda.
- Plan de navegación: Define tu ruta de antemano. ¿A dónde te diriges? ¿Cuáles son tus posibles puertos de refugio si el tiempo cambia? ¿Cuánto tiempo estimas que durará la travesía? ¿Quiénes forman la tripulación? Este plan detallado debes entregarlo o comunicarlo al Club Náutico antes de zarpar, o en su defecto, a un familiar o amigo de confianza en tierra. Si surge un imprevisto grave y pierdes la comunicación, esta sencilla acción será la pista vital para los servicios de rescate.
- Cartas náuticas de la zona: Aunque hoy en día la electrónica, los plotters y el GPS nos facilitan enormemente la vida a bordo, llevar las cartas náuticas actualizadas de la zona donde vas a navegar sigue siendo imprescindible. Te permitirán estudiar a fondo los bajos, las corrientes, las zonas de fondeo seguro y las marcas cardinales antes de llegar a ellas. La tecnología puede sufrir un apagón, pero saber ubicarse en una carta tradicional te sacará de cualquier apuro.
- Documentación del barco: Al igual que no conduces tu vehículo sin el carnet o el seguro, en el mar el papeleo es igual de obligatorio. Comprueba que todos los documentos están en regla, en vigor y físicamente a bordo y protegidos de la humedad. Esto incluye el certificado de navegabilidad (ITB), el recibo del seguro en vigor, el permiso de navegación, el registro marítimo y tu propia titulación náutica correspondiente a la zona de navegación. Zarpar con la tranquilidad de que todo está en orden legalmente evita sanciones y dolores de cabeza innecesarios.
Asimilar y automatizar estos pasos básicos es la marca de un verdadero patrón. Aprende a navegar mientras vives el mar, entendiendo que el respeto a los elementos empieza desde el mismo momento en que trazas la ruta en tu mesa de cartas.
2. Navegación y Comunicaciones: Tus ojos y tu voz en el mar
Una vez que tenemos clara la ruta y la meteorología, debemos asegurarnos de que las herramientas que nos guiarán y nos mantendrán conectados con tierra firme funcionan a la perfección. En el mar, perder el rumbo o la capacidad de pedir ayuda puede convertir un pequeño contratiempo en una emergencia real. La electrónica marina ha avanzado muchísimo, pero requiere de comprobaciones rutinarias antes de cada salida.
- Equipo de navegación y gobierno: Empieza por lo más básico pero infalible: el compás magnético. Comprueba que no tiene burbujas en el líquido, que gira libremente y que su luz funciona para la navegación nocturna. Enciende la electrónica de red (plotter, sonda, corredera y equipo de viento) y verifica que los instrumentos reciben señal de los satélites y de los transductores. Además, es imprescindible revisar el sistema de gobierno: comprueba que la rueda del timón o la caña giran de forma suave de babor a estribor sin ruidos extraños, que los guardines están en buen estado y, muy importante, localiza y ten siempre a mano el timón de respeto (o de emergencia) por si fallara el sistema principal.
- Equipos de comunicaciones (Radio VHF): Tu radio es tu salvavidas invisible y tu principal línea de comunicación con Salvamento Marítimo, otros barcos y las capitanías de los puertos. Enciende la emisora VHF fija y asegúrate de que está a la escucha en el Canal 16. No dudes en realizar una prueba de radio (radio check) con tu puerto base para confirmar que emites y recibes con claridad. Si llevas una radio VHF portátil (altamente recomendable), comprueba que la batería está completamente cargada, que es estanca y colócala en un lugar accesible de la bañera. Revisa también visualmente el estado de las antenas y sus cables; el viento y el salitre pueden deteriorar las conexiones con facilidad.
Tener la certeza de que tus equipos te guiarán con precisión y de que siempre habrá alguien a la escucha al otro lado de la radio te permitirá relajarte y disfrutar de la travesía. Aprende a navegar mientras vives el mar con la tranquilidad de estar siempre bien comunicado!
3. Motor y Energía: El corazón latente de tu embarcación
Aunque nuestra pasión sea izar las velas y dejarnos llevar por el viento, el motor y el sistema eléctrico son vitales para la seguridad. Son nuestra garantía para maniobrar en puerto, para escapar de una tormenta inminente o para regresar a casa cuando el viento decide abandonarnos. Un fallo mecánico o un apagón eléctrico en alta mar es una situación estresante que, en la inmensa mayoría de los casos, se puede evitar con una revisión previa de apenas cinco minutos en la cámara del motor de nuestro barco, como solemos hacer a bordo del Dehler 38 Tabarka.
- Combustible para el viaje y reserva: La regla de oro en el mar es la prudencia. Nunca confíes ciegamente en el indicador del cuadro de mandos; si es posible, haz una comprobación visual. Calcula el consumo estimado para tu travesía teniendo en cuenta el estado de la mar (con mala mar el consumo se dispara) y añade siempre, como mínimo, un 30% de reserva obligatoria. Quedarse sin combustible cerca de la costa o de las rocas es uno de los incidentes más comunes y peligrosos.
- Equipo de propulsión: Antes de arrancar, abre el compartimento del motor. Revisa visualmente que no haya fugas en la sentina. Comprueba los niveles de aceite del motor y de la inversora. Revisa el sistema de refrigeración: asegúrate de que el grifo de fondo está abierto y, una vez arranques, verifica inmediatamente que sale un buen chorro de agua por el escape. Echa un vistazo a la bocina (el sello del eje) para confirmar que no entra más agua de la estrictamente necesaria para su lubricación. No olvides comprobar el estado de los filtros (especialmente el decantador de agua) y las bujías o calentadores.
- Estado de las baterías: Son el pulmón de tus equipos electrónicos. Sin ellas, te quedas sin radio VHF, sin plotter, sin luces de navegación y, lo que es peor, sin bombas de achique automáticas. Revisa el nivel del banco de baterías (tanto el de arranque como el de servicios). Comprueba que retienen la carga correctamente tras desconectar el cargador de puerto. Observa los bornes: las conexiones deben estar firmemente apretadas y completamente libres de corrosión o sulfatación.
- Estado de las tomas de corriente: El ambiente marino, cargado de humedad y salitre, es el peor enemigo de la electricidad. Revisa minuciosamente la estanqueidad de todas las tomas de corriente, tanto la conexión a pantalán (220V) como las tomas interiores y exteriores de 12V. Asegúrate de que los terminales están limpios y secos para evitar cortocircuitos, fallos en los equipos o incluso un riesgo de incendio a bordo.
Conocer tu barco por dentro te dará la máxima tranquilidad por fuera. Aprende a navegar mientras vives el mar con la confianza de que el corazón de tu embarcación late a la perfección!
4. Seguridad y Supervivencia: Lo que nunca debe fallar (Lo más importante)
Si hay un apartado en el que no caben las prisas ni las excusas, es este. La seguridad de la tripulación es la responsabilidad absoluta y prioritaria del patrón. En la Escuela de Navegación Santa Pola somos muy estrictos con esto: el material de seguridad no está a bordo simplemente para evitar una multa o cumplir un trámite legal; está ahí para salvarnos la vida en caso de una emergencia real.
- Chaleco salvavidas para cada tripulante: No basta con saber que "están ahí guardados en un tambucho". Debes asegurarte de que hay chalecos homologados suficientes para todos los ocupantes y, muy importante, que son de la talla adecuada (presta especial atención y lleva chalecos infantiles si navegan niños). Revisa físicamente cada uno: comprueba que cuentan con silbato, que las cintas reflectantes están en perfectas condiciones, que las cinchas no están deshilachadas y, si usas chalecos inflables automáticos, verifica que la pastilla de sal y el cartucho de gas no están caducados. Y recuerda la regla de oro: el mejor chaleco es el que se lleva puesto.
- Arnés de seguridad y líneas de vida: Son imprescindibles para moverse por la cubierta con mal tiempo, con la mar formada o durante cualquier navegación nocturna. Antes de salir, comprueba que las líneas de vida están firmemente amarradas y tensas desde la proa hasta la popa, y que los mosquetones de los arneses abren y cierran suavemente sin atascos producidos por el salitre.
- Estado del equipo de pirotecnia y supervivencia: El mar tiene sus propias reglas de caducidad y la humedad no perdona. Revisa minuciosamente la fecha de caducidad impresa y el estado visual de las bengalas de mano, los cohetes con paracaídas y las señales fumígenas. Un equipo pirotécnico caducado o mojado es un equipo inútil y peligroso. Comprueba también la fecha de la próxima revisión periódica de la balsa salvavidas y asegúrate de que el espejo de señales y los aros salvavidas (con su rabiza flotante y luz estroboscópica) están listos para ser lanzados al agua en cuestión de segundos.
- Sistemas contraincendios: Un fuego a bordo, rodeados de agua pero sin escapatoria, es una de las peores emergencias imaginables. Verifica que los extintores están colocados en sus soportes, que el manómetro marca la zona verde de presión correcta, que no están caducados y que han pasado su revisión. Es vital que toda la tripulación, antes de zarpar, sepa exactamente dónde están ubicados (normalmente cerca del motor, la cocina y los camarotes) y cómo usarlos.
- Reflector radar y radiobaliza (EPIRB): Son tus balizas de esperanza si la situación se vuelve crítica y la radio falla. Asegúrate de que el reflector radar está bien izado en el mástil para que los grandes buques mercantes puedan verte en sus pantallas. En cuanto a la radiobaliza (preferiblemente de 406 MHz con GPS integrado), comprueba su correcta fijación en el soporte, que el sistema de zafado hidrostático no esté caducado y realiza el test de batería rutinario recomendado por el fabricante.
- Linternas y pilas de repuesto: Un apagón eléctrico de madrugada te dejará completamente a oscuras en un entorno en constante movimiento. Ten siempre a mano linternas estancas de alta potencia, luces frontales para tener las manos libres si necesitas trabajar en cubierta o reparar el motor, y un buen acopio de pilas de repuesto guardadas en una bolsa hermética.
Un buen marino es, ante todo, un marino precavido. Aprende a navegar mientras vives el mar con la tranquilidad absoluta de que, pase lo que pase, tú y tu tripulación estáis totalmente protegidos.
5. Estado del Barco y Sistemas Internos: Tu refugio en el agua
El barco es tu hogar temporal y tu principal refugio. Asegurarse de que su casco, estructura y sistemas internos están en perfectas condiciones es fundamental no solo para la seguridad, sino para garantizar el confort de toda la tripulación durante la travesía. Un pequeño descuido en puerto puede convertirse en una gran incomodidad en alta mar.
- Estanqueidad y sistemas de achique: El agua del mar debe quedarse fuera, siempre. Revisa meticulosamente todos los grifos y válvulas de fondo; ábrelos y ciérralos para comprobar que no están agarrotados por el caracolillo o la sal. Inspecciona las sentinas para asegurarte de que están limpias, secas y libres de olores a combustible. Es vital probar el funcionamiento real de las bombas de achique, tanto la manual de la bañera como las eléctricas (verificando que los interruptores de nivel automáticos saltan correctamente). No olvides comprobar que las válvulas de los inodoros cierran bien, y repasa las juntas de fregaderos, portillos y escotillas para evitar filtraciones molestas con los rociones de las olas.
- Luces de navegación: En el mar, ser visto es tan importante como ver. Enciende el cuadro de luces y comprueba que las luces de tope (tricolor), babor (roja), estribor (verde) y alcance (blanca en popa) brillan con intensidad. Revisa la estanqueidad de las carcasas de plástico, ya que el sol las cuartea y permiten la entrada de agua, sulfatando los contactos. Asegúrate de llevar bombillas led o tradicionales de repuesto. En la navegación nocturna o con niebla, tus luces comunican tu posición y rumbo al resto de embarcaciones.
- Agua potable: El sol, el viento y la sal aceleran la deshidratación. Nunca zarpes con los tanques a medias. Verifica que los depósitos de agua dulce están completamente llenos y comprueba que el grupo de presión del circuito funciona sin fugas, apagándose automáticamente cuando cierras el grifo. Por mucha capacidad que tenga el barco, siempre es una excelente práctica llevar garrafas adicionales de agua mineral estibadas en la sentina o en los tambuchos.
- Anclas y cabos: El equipo de fondeo es tu "freno de mano" y tu ancla de salvación si el motor falla cerca de la costa. Revisa la estiba del ancla principal y comprueba que llevas un ancla de respeto. Pasa la vista por los primeros metros de la cadena buscando posibles signos de corrosión severa, y verifica el buen estado de los cabos y amarras (sin rozaduras ni cocas). Además, asegúrate de que el molinete eléctrico tiene corriente, que el embrague/freno funciona y que el barbotén gira sin problemas para soltar o virar cadena.
Preparar tu barco a conciencia te permite disfrutar plenamente de la experiencia. Aprende a navegar mientras vives el mar con la certeza de que tu embarcación es un entorno seguro, estanco y listo para cualquier desafío.
6. Extras muy convenientes a bordo: El toque maestro del buen navegante
Aunque la normativa marca unos mínimos obligatorios que debemos cumplir a rajatabla, la experiencia en el mar nos enseña que ir un paso más allá en la preparación marca la diferencia entre un patrón correcto y uno excelente. Además de lo estrictamente necesario, a bordo del Dehler 38 Tabarka siempre nos aseguramos de llevar una serie de elementos que hacen cualquier travesía mucho más cómoda, segura y resolutiva ante imprevistos.
- Medios alternativos de propulsión y maniobra: Un buen bichero es tu mejor amigo en las maniobras de atraque y desatraque, o para recuperar un objeto que ha caído al agua. Si tu embarcación lo permite, unos remos de respeto nunca están de más.
- Herramientas y repuestos básicos: El mar exige autosuficiencia. Una caja de herramientas bien surtida (con llaves inglesas, destornilladores, alicates y un multímetro) es fundamental. Añade siempre a tu kit los clásicos salvavidas del bricolaje náutico: cinta americana de calidad, bridas, aflojatodo (tipo WD-40) y repuestos básicos del motor como un rodete de la bomba de agua, correas y fusibles. Es recomendable llevar una cizalla si tu barco es un velero.
- Un botiquín completo y prevención del mareo: El botiquín homologado es obligatorio, pero debes adaptarlo a tu tripulación. Asegúrate de incluir pastillas contra el mareo (es recomendable tomarlas media hora antes de zarpar si no se está acostumbrado al mar), protector solar de alta graduación, crema para quemaduras, repelente de insectos y analgésicos básicos.
- Navajas marineras y aparejos: Llevar una navaja marinera afilada y con punzón aflojagrilletes en el bolsillo o colgada del arnés es una regla no escrita de los buenos navegantes. Te sacará de apuros si necesitas cortar un cabo en tensión rápidamente. Además, unos aparejos de pesca básicos siempre pueden brindar un rato de entretenimiento fondeados.
- Ropa de abrigo, térmica e impermeable: La temperatura en el mar siempre engaña y la humedad cala hasta los huesos cuando cae el sol. Recomienda a tu tripulación el sistema de capas. Es imprescindible contar con cortavientos, chaquetas impermeables, ropa térmica para las guardias nocturnas, calzado náutico con suela antideslizante y blanca, y unas buenas gafas de sol polarizadas para proteger la vista de los reflejos del agua.
Conclusión: La rutina que garantiza tu tranquilidad
Repasar esta lista de comprobación no te llevará más de 15 ó 20 minutos una vez que la conviertas en un hábito. En la Escuela de Navegación Santa Pola creemos firmemente que la verdadera libertad en el mar nace de la seguridad y el conocimiento. Un barco bien preparado y un patrón concienciado son la combinación perfecta para que la única preocupación de la tripulación sea disfrutar del viento, las olas y el paisaje.
No dejes que las prisas por salir de puerto arruinen lo que debería ser un día perfecto. Haz tu checklist, informa de tu plan de navegación, respira hondo y suelta amarras. Aprende a navegar mientras vives el mar con la mayor seguridad y confianza!
¿Tienes tu barco listo? ¡Nos vemos en el agua!
💡10 CONSEJOS PRO PARA UNA TRAVESÍA SEGURA
- La regla de los tercios para el combustible: Nunca calcules el gasoil al milímetro. Los verdaderos marinos usan la regla de un tercio para la ida, un tercio para la vuelta y un tercio de reserva intocable para lidiar con mala mar o imprevistos.
- Briefing de seguridad innegociable: Antes de soltar amarras, reúne a toda la tripulación, especialmente a los novatos. Enséñales en menos de 5 minutos cómo usar el VHF (Canal 16), dónde están exactamente los extintores, los chalecos y cómo arrancar o parar el motor. Un tripulante instruido es tu mejor herramienta de seguridad.
- Comprobación táctil, no solo visual: No te limites a mirar la sentina o el motor. Toca la tensión de las correas, huele buscando posibles fugas de combustible y mueve los grifos de fondo (como solemos hacer en el Dehler 38 Tabarka para asegurarnos de que no se agarrotan con el salitre).
- Estiba pensando en los 30 grados de escora: A la hora de guardar cosas, asume que el barco va a escorar bruscamente o a dar grandes pantocazos. Si algo pesado no está bien trincado o una botella de cristal puede salir volando, lo hará en el peor momento. Lo más pesado, siempre abajo y al centro.
- Silencio en la maniobra: Durante los atraques y desatraques, la regla es el silencio absoluto. Solo habla el patrón. Asigna roles claros a cada persona antes de acercarte al pantalán (proa, amarra de popa, defensa volante) para evitar gritos e improvisaciones de última hora.
- El barómetro no miente: Las aplicaciones de meteo son fantásticas, pero un patrón pro no pierde de vista el barómetro de a bordo ni deja de observar las nubes. Una caída brusca de la presión atmosférica te avisa del mal tiempo antes que ninguna pantalla.
- El "Plan B" mental constante: Antes de entrar a un canal estrecho, a un puerto o al acercarte a un fondeo concurrido, hazte siempre esta pregunta: "¿Qué hago exactamente si el motor se para en este preciso instante?". Tener esa vía de escape pensada de antemano evita el pánico.
- El kit de "MagGyver" náutico: Más allá de las herramientas clásicas, un pro nunca sale sin cinta autovulcanizable (para fugas de agua o manguitos), masilla epoxi que seque bajo el agua, cuñas de madera de varios tamaños (espichas) y bridas de alta resistencia.
- Gestión inteligente del mareo: El mareo anula por completo a un tripulante y puede llegar a ser peligroso. No esperes a que alguien se ponga pálido: si ves que alguien no está acostumbrado, asígnale tareas que le obliguen a mirar al horizonte (como llevar el timón un rato) y manténlos alejados del interior de la cabina.
- El coraje de no salir: El mayor rasgo de un profesional es la humildad ante los elementos. Saber decir "hoy la meteo está fea y no salimos" o abortar un fondeo porque el viento ha rolado demuestra más capacidad de mando que enfrentarse a una tormenta innecesaria.
¡¡ Aprende a Navegar mientras Vives el Mar !!⛵️🌊

