CÓMO RECOGER A UN NÁUFRAGO EN UN MERCANTE DE MÁS DE 100 METROS ⛵️⛵️🌊🌊

🚢 Cómo recoger a un náufrago desde un mercante o un transatlántico de más de 100 metros

  Cuando una persona cae al mar, el primer objetivo es localizarla y mantenerla con vida. Pero cuando quien tiene que realizar el rescate es un mercante, un portacontenedores, un petrolero o un transatlántico de más de 100 metros de eslora, aparece un problema adicional:

¿Cómo se sube una persona desde el agua hasta la cubierta de un barco que puede tener varios metros de francobordo?

  En un barco pequeño puede bastar con acercarse, lanzar un cabo y ayudar al náufrago a subir por una escala. En un gran buque, la operación es mucho más compleja.

  La Organización Marítima Internacional (OMI) establece que los buques deben disponer de planes y procedimientos para la recuperación de personas del agua, de acuerdo con SOLAS III/17-1. Además, existen directrices específicas de la OMI sobre las técnicas y procedimientos de recuperación.


🌊 1. Lo primero: no se trata simplemente de "acercarse al náufrago"

  Un buque de 150, 200 o incluso 300 metros no maniobra como una embarcación de recreo.

  Su masa es enorme, tiene una gran inercia y necesita mucho espacio para modificar su rumbo y velocidad.

  Además, cuando el buque se encuentra prácticamente parado, continúa existiendo:

  • corriente;
  • viento;
  • oleaje;
  • mar de fondo;
  • movimiento de balance y cabeceo;
  • abatimiento;
  • y movimiento relativo entre el casco y la persona en el agua.

  Por ello, la maniobra debe estar previamente estudiada y coordinada desde el puente de gobierno.

  El objetivo no es simplemente poner el barco junto al náufrago, sino conseguir una situación en la que la persona pueda ser recuperada sin quedar atrapada contra el casco, la estructura o las hélices.


⚓ 2. ¿Dónde se intenta recuperar al náufrago?

  Este es uno de los aspectos más importantes.

  La OMI recomienda que las operaciones de recuperación se realicen alejadas de las hélices y, siempre que sea posible, en la zona de cuerpo cilíndrico o sección paralela del casco.

  ¿Por qué?

  Porque la popa es una de las zonas más peligrosas.

  Las hélices pueden generar fuertes corrientes y turbulencias, y una persona que entre en esa zona puede ser arrastrada hacia ellas.

  Por eso, en un gran buque, "ir a recoger al náufrago por la popa" no es necesariamente la solución más segura.

  La zona elegida dependerá de:

  • diseño del buque;
  • francobordo;
  • estado de la mar;
  • viento;
  • corriente;
  • maniobrabilidad;
  • posición del náufrago;
  • medios de recuperación disponibles;
  • y procedimientos específicos del buque.

🧭 3. El puente coordina toda la operación

  Una vez localizado el náufrago, la operación pasa a estar coordinada desde el puente.

  Normalmente será necesario:

1. Mantener contacto visual con la persona.

2. Marcar continuamente su posición.

3. Reducir la velocidad cuando sea posible y seguro.

4. Preparar los equipos de salvamento y recuperación.

5. Organizar a la tripulación.

6. Establecer la zona concreta de recuperación.

7. Mantener la navegación segura del propio buque.

  En un buque de gran tamaño, puede ser necesario desplegar simultáneamente diferentes equipos y personal en cubierta, mientras desde el puente se controla la maniobra.

  La recuperación debe formar parte de los procedimientos de emergencia específicos del propio buque y debe haberse practicado previamente.


🛟 4. ¿Cómo se acerca un gran buque?

  No existe una única maniobra válida para todos los barcos.

  Un portacontenedores, un crucero y un petrolero pueden comportarse de forma muy diferente.

  La maniobra dependerá de las características del buque y de las condiciones ambientales.

  En una situación de hombre al agua, pueden utilizarse maniobras de recuperación conocidas por la tripulación, como las maniobras de giro previstas en los procedimientos del buque.

  Pero hay una diferencia fundamental:

Una cosa es maniobrar para volver a encontrar al náufrago y otra muy diferente es colocarse correctamente para recuperarlo.

  Una vez localizado, el objetivo pasa a ser crear una situación controlada en la que el buque pueda mantener una distancia segura de la persona.

  El viento y la corriente pueden utilizarse, cuando las condiciones y el procedimiento del buque lo permitan, para controlar la posición relativa.


🌬️ 5. El viento puede convertirse en una herramienta

  Imaginemos un gran mercante con una persona en el agua.

  El viento ejerce una fuerza enorme sobre las superestructuras y puede desplazar el barco lateralmente.

  La corriente, por su parte, puede mover simultáneamente al náufrago.

  Por eso el capitán debe considerar:

Viento + corriente + oleaje + velocidad del buque + dirección de aproximación.

  No basta con mirar el GPS.

  El GPS puede indicar dónde está la persona, pero no muestra por sí solo cómo se está desplazando respecto al casco.

  La observación visual continúa siendo fundamental.


⚓ 6. ¿Cómo debe situarse el buque respecto al náufrago, el viento y el mar?

  Una de las decisiones más importantes durante la recuperación de una persona desde un mercante o un transatlántico es determinar desde qué dirección debe aproximarse el buque y qué posición debe mantener durante la operación.

  No existe una regla universal que obligue a situarse siempre a barlovento o a sotavento del náufrago. La decisión depende del viento, la corriente, el oleaje, el abatimiento del buque, su maniobrabilidad y los medios de recuperación disponibles.

🌬️ Viento y abatimiento

  Un gran mercante puede presentar una enorme superficie lateral al viento, especialmente cuando navega a poca velocidad. Por ello, el viento puede desplazar el casco lateralmente y modificar su posición respecto a una persona que permanece en el agua.

  El capitán debe valorar si el viento tiende a acercar el buque al náufrago o a separarlo de él. Una deriva que inicialmente parece favorable puede convertirse en peligrosa si provoca que el costado se aproxime demasiado a la persona.

  La prioridad no es situarse a barlovento por sistema, sino evitar una aproximación descontrolada y conservar una separación segura.

🌊 Corriente y dirección del oleaje

  La corriente puede arrastrar al náufrago en una dirección diferente de la que indica el viento. Además, el mar de fondo puede llegar desde otra dirección y generar movimientos relativos importantes entre el casco y la persona.

  Por eso, el puente debe valorar por separado el viento, la corriente y el oleaje, sin asumir que los tres actúan en la misma dirección.

  También debe tener en cuenta que la persona puede derivar de forma diferente al barco.

🚢 ¿Por qué importa tanto la dirección de aproximación?

  El objetivo es llegar a una posición desde la que pueda efectuarse la recuperación con el menor riesgo posible. Cuando la configuración del buque lo permite, puede utilizarse una zona de la sección paralela del casco preparada para esta operación.

  No debe suponerse que la popa es el lugar más apropiado, debido a los riesgos asociados a las hélices y a los movimientos del agua. Tampoco debe elegirse automáticamente la banda de barlovento o la de sotavento sin evaluar las condiciones reales.

  La posición definitiva dependerá del diseño del buque, de los puntos de recuperación disponibles y del procedimiento de emergencia establecido a bordo.

🧭 Una regla fundamental

  En un buque de más de 100 metros, hay que distinguir entre regresar hasta el náufrago y colocarse para recuperarlo. La maniobra que permite localizarlo no tiene por qué ser la más adecuada para izarlo a bordo.

  La aproximación final debe realizarse de acuerdo con el procedimiento específico del buque, bajo el control del capitán y con vigilancia continua de la posición relativa entre el casco y la persona.

  El viento puede ayudar a controlar la deriva, pero nunca debe utilizarse como único criterio para decidir por qué banda y desde qué dirección efectuar el rescate.


🚢 7. El gran problema: el francobordo

  En un transatlántico o mercante de gran tamaño, la persona puede encontrarse varios metros por debajo de la cubierta.

  Esto genera dos problemas.

Primero: llegar hasta el náufrago

  El costado del barco puede producir movimientos de agua y olas que hacen difícil mantener al superviviente junto al casco.

Segundo: subirlo a bordo

  Una persona agotada, herida o hipotérmica puede ser incapaz de subir por sus propios medios.

  La OMI recomienda que, siempre que sea posible, la recuperación se realice en una posición horizontal o casi horizontal, semejante a una posición de "silla". La recuperación vertical debería evitarse cuando sea posible, especialmente en personas afectadas por hipotermia.


🪢 8. ¿Con qué se puede sacar al náufrago?

  El equipo dependerá del buque y de su procedimiento aprobado.

  Puede utilizarse, según el caso:

  • embarcación de rescate;
  • dispositivos específicos de recuperación;
  • equipos de izado;
  • cabos y sistemas de recuperación;
  • escalas adecuadas;
  • medios de salvamento disponibles a bordo;
  • o combinaciones de varios sistemas.

  La OMI señala que los equipos de salvamento existentes pueden emplearse para recuperar personas del agua, incluso en determinadas configuraciones no convencionales, siempre dentro de los procedimientos y evaluación de riesgos correspondientes.

  La elección no se hace simplemente porque un equipo "pueda levantar" a una persona.

  Debe tenerse en cuenta:

¿Puede acercarse con seguridad?

¿Puede soportar el peso?

¿Puede controlar el movimiento de la persona?

¿Puede evitar que golpee contra el casco?

¿Puede utilizarse con el oleaje existente?


🚁 9. Cuando el barco utiliza una embarcación de rescate

  En determinadas circunstancias puede ser más seguro utilizar una embarcación de rescate.

  La embarcación pequeña tiene una ventaja evidente:

  Puede aproximarse mucho mejor al náufrago y trabajar a nivel del agua.

  El procedimiento dependerá de las condiciones y del plan del buque.

  La embarcación de rescate puede recoger directamente a la persona y posteriormente regresar al buque para efectuar el embarque.

  Pero también tiene un riesgo adicional:

El propio mar alrededor de un buque gigantesco puede ser extremadamente peligroso.

  Las olas, corrientes, viento y movimientos del gran buque pueden crear condiciones difíciles para una embarcación pequeña.

  Por ello, la utilización del bote de rescate también requiere personal entrenado y una evaluación de las condiciones.


🧑‍🚒 10. El náufrago puede no ayudar

  Esta es una de las mayores dificultades.

  Una persona que lleva mucho tiempo en el agua puede estar:

  • exhausta;
  • hipotérmica;
  • desorientada;
  • lesionada;
  • inconsciente;
  • o incapaz de agarrarse a un cabo.

  Por eso no se puede diseñar el rescate suponiendo que el náufrago podrá colaborar.

  El sistema debe permitir que la tripulación pueda controlar y recuperar a una persona prácticamente incapacitada.

  Las directrices de la OMI hacen especial hincapié en reducir el riesgo de golpes contra el casco o contra el propio dispositivo de recuperación.


⚠️ 11. El peligro de quedar atrapado contra el casco

  Una de las situaciones más peligrosas es que el náufrago quede entre el barco y el oleaje.

  Un gran casco vertical puede convertirse en una pared contra la que las olas golpean continuamente.

  Por eso no se debe intentar simplemente mantener a la persona pegada al costado mediante un cabo y ordenar:

"¡Sube!"

  Si el barco se mueve respecto a ella, puede producirse un fuerte impacto.

  El objetivo debe ser controlar el movimiento relativo y utilizar un punto de recuperación apropiado.


🧊 12. Hipotermia: sacar a la persona no significa que el peligro haya terminado

  Una persona que ha permanecido mucho tiempo en agua fría puede sufrir hipotermia.

  Esto tiene una consecuencia importante:

El rescate debe continuar después de sacar al náufrago del agua.

  La OMI recomienda, cuando sea posible, realizar la recuperación en posición horizontal o casi horizontal, precisamente por los riesgos asociados a la hipotermia.

  Una vez a bordo:

  1. Se comprueba el estado de conciencia.
  2. Se evalúa la respiración.
  3. Se comprueba la circulación.
  4. Se trata la hipotermia según los procedimientos médicos disponibles.
  5. Se buscan posibles traumatismos.
  6. Se solicita asistencia médica.

  En una emergencia real, la tripulación debe seguir los procedimientos médicos y de emergencia del buque y las instrucciones de los servicios médicos o SAR.


🌙 13. ¿Y si el rescate ocurre de noche?

  La dificultad aumenta considerablemente.

  La zona de recuperación debe contar con iluminación suficiente, algo que también contemplan las directrices de la OMI.

  Pero existe una dificultad:

Iluminar demasiado el agua puede dificultar la observación desde el puente.

  Por eso la iluminación debe estar coordinada con la operación y con la búsqueda visual.

  Además, se utilizarán los medios disponibles para mantener localizada a la persona:

  • luces;
  • chalecos salvavidas;
  • aros salvavidas;
  • señales;
  • comunicaciones;
  • radar cuando proceda;
  • y otros medios de localización disponibles.

📡 14. Comunicaciones: nadie debe trabajar a ciegas

  En un gran buque, la recuperación exige coordinación.

  El puente debe saber qué está ocurriendo en la zona de rescate y el personal de cubierta debe poder informar de:

  • posición del náufrago;
  • estado de la mar;
  • distancia al casco;
  • evolución de la persona;
  • posición del equipo de recuperación;
  • y cualquier peligro.

  Además, cuando corresponde, se coordina la emergencia con los servicios de Búsqueda y Salvamento (SAR).

  El objetivo es que el buque pueda prestar asistencia inmediata mientras se coordina la respuesta global.


🚨 15. Un gran buque también tiene que protegerse a sí mismo

  Puede parecer extraño, pero un rescate no debe generar una segunda emergencia.

  Las directrices de la OMI indican que los procedimientos deben considerar, entre otros factores:

  • maniobrabilidad del buque;
  • francobordo;
  • puntos disponibles para recuperar personas;
  • limitaciones del equipo;
  • número de tripulantes disponibles;
  • viento;
  • oleaje;
  • mar de fondo;
  • y seguridad de la navegación.

  Por eso, si las condiciones cambian, el capitán puede modificar la estrategia de recuperación.

  La operación debe adaptarse continuamente a la situación real.


🛳️ 16. ¿Es diferente en un transatlántico?

  Sí y no.

  El principio fundamental es el mismo, pero un gran buque de pasaje puede tener muchos más medios humanos y materiales.

  Un crucero puede disponer de:

  • numerosos tripulantes;
  • equipos médicos;
  • embarcaciones de rescate;
  • medios de comunicación;
  • puestos de emergencia;
  • diferentes puntos de acceso al exterior;
  • y procedimientos específicos para incidentes con pasajeros.

  Sin embargo, también puede presentar una gran complejidad debido a su enorme tamaño, altura y número de personas a bordo.

  El procedimiento debe estar adaptado específicamente al diseño del buque.


⚓ 17. ¿Y si el náufrago está en una balsa?

  La situación cambia.

  Una balsa salvavidas proporciona al superviviente una plataforma visible y estable en comparación con una persona aislada en el agua.

  El buque puede acercarse y posteriormente utilizar:

  • una embarcación de rescate;
  • medios de izado;
  • o un sistema de recuperación previsto en el procedimiento del buque.

  La prioridad continúa siendo evitar que la balsa o sus ocupantes entren en contacto peligroso con el casco o las hélices.


🧠 18. La clave no es tener el barco más grande

  La clave es tener un procedimiento preparado antes de que ocurra el accidente.

  La OMI establece que los buques deben disponer de planes y procedimientos para la recuperación de personas del agua, y recomienda que estos procedimientos se basen en las características concretas del barco y en una evaluación de riesgos.

  El procedimiento debe responder previamente a preguntas como:

¿Dónde recuperaremos a una persona?

¿Qué equipo utilizaremos?

¿Qué tripulación será necesaria?

¿Qué condiciones de viento y oleaje permiten realizar la operación?

¿Cómo evitaremos las hélices?

¿Cómo iluminaremos la zona?

¿Cómo sacaremos a una persona inconsciente?

¿Cómo actuaremos si el rescate se produce de noche?


🌊 19. El verdadero desafío

  Cuando vemos desde tierra un enorme transatlántico de 250 metros parece que nada puede ponerlo en dificultades.

  Pero rescatar a una persona en el agua demuestra lo contrario.

  El barco puede pesar decenas de miles de toneladas, tener cientos de metros de eslora y disponer de enormes motores.

  Sin embargo, una persona en el agua sigue siendo extremadamente pequeña frente a él.

  Una diferencia de pocos metros puede determinar si el rescate termina correctamente o si el náufrago golpea contra el casco.

  Por eso el rescate desde un gran buque no consiste en "parar el barco y sacar a la persona".

  Es una operación de:

maniobra + navegación + observación + comunicaciones + equipos de salvamento + coordinación de la tripulación + asistencia médica.


🆘 CONCLUSIÓN

  Recoger a un náufrago desde un mercante o un transatlántico de más de 100 metros es una de las operaciones más complejas que puede realizar una tripulación.

  El tamaño del buque proporciona medios y recursos, pero también introduce dificultades enormes: inercia, gran radio de giro, francobordo, hélices, movimiento del casco, viento, corriente y oleaje.

  Por ello, el principio fundamental es claro:

Primero se controla la situación; después se recupera a la persona.

  La OMI recomienda que la recuperación se realice en una zona alejada de las hélices y, cuando sea posible, en la sección paralela del casco, reduciendo al mínimo el riesgo de golpes y favoreciendo una recuperación horizontal o casi horizontal, especialmente cuando existe hipotermia.

  Y, sobre todo, un rescate eficaz comienza mucho antes de que alguien caiga al agua: comienza con un procedimiento preparado, equipos adecuados y una tripulación entrenada.

¡¡Aprende a Navegar mientras Vives el Mar!! ⛵️ 🌊


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