GOLDEN GLOBE RACE: EL TRIUNFO DE LA MARINERÍA CLÁSICA
Golden Globe Race: El triunfo de la marinería clásica frente al tiempo moderno ⛵️🌍
Por Carlos Antón Ortega / Técnico Deportivo Superior de Vela
En una época en la que los satélites, el GPS, la meteorología digital, los foils y la electrónica avanzada han transformado por completo la navegación oceánica, existe una regata que deliberadamente mira hacia atrás.
La Golden Globe Race (GGR) propone algo aparentemente sencillo y, al mismo tiempo, extraordinariamente difícil: dar la vuelta al mundo en solitario, sin escalas y con una tecnología semejante a la disponible en 1968.
Aquí no gana necesariamente el barco más rápido. La clave está en saber navegar, conservar el barco, interpretar el océano y resolver por uno mismo los problemas que inevitablemente aparecen cuando se está a miles de millas de tierra.
Es una competición donde la marinería, la resistencia y la capacidad de supervivencia vuelven a ocupar el centro de la navegación.
1. El origen: la legendaria Golden Globe de 1968
La historia comienza en 1968, cuando el periódico británico The Sunday Times promovió la primera competición de navegación en solitario y sin escalas alrededor del mundo.
Nueve hombres tomaron la salida en aquella aventura, utilizando barcos muy diferentes entre sí y navegando con los medios disponibles en aquella época.
Solo uno consiguió completar la circunnavegación:
Robin Knox-Johnston, a bordo del pequeño ketch de 32 pies Suhaili.
Tardó 312 días en completar el recorrido.
Su navegación se apoyó en herramientas que hoy parecen rudimentarias: sextante, cartas de papel, reloj y conocimientos de navegación astronómica.
Pero aquellos instrumentos, combinados con experiencia y capacidad marinera, fueron suficientes para llevarlo alrededor del mundo.
Aquella edición estuvo además marcada por historias dramáticas. Bernard Moitessier, navegando a bordo de Joshua, decidió abandonar la competición cuando se encontraba en una posición privilegiada y continuar navegando hacia el Pacífico.
Joshua de Bernard Moitessier
Donald Crowhurst, por su parte, terminó desapareciendo después de una navegación marcada por problemas técnicos y psicológicos.
La Golden Globe de 1968 se convirtió así en una de las grandes historias de la navegación oceánica.
2. El renacimiento de la Golden Globe
Casi medio siglo después, el navegante y aventurero australiano Don McIntyre decidió recuperar el espíritu de aquella aventura.
En 2018, coincidiendo con el 50.º aniversario de la prueba original, nació una nueva Golden Globe Race.
La filosofía era clara: Navegar alrededor del mundo como si todavía estuviéramos en 1968.
La edición de 2018 reunió a 18 participantes de 13 nacionalidades y mantuvo unas condiciones tecnológicas muy alejadas de las grandes regatas oceánicas modernas.
El ganador fue el francés Jean-Luc Van Den Heede, que completó la vuelta al mundo en 211 días, 23 horas y 12 minutos, estableciendo un nuevo récord de la prueba.
Solo cinco participantes consiguieron completar la circunnavegación.
3. La edición de 2022: Kirsten Neuschäfer hace historia
La tercera edición comenzó el 4 de septiembre de 2022 desde Les Sables-d'Olonne.
Dieciséis navegantes tomaron la salida.
La prueba volvió a demostrar que la Golden Globe no es solamente una competición de velocidad. El desgaste del barco, las averías, el aislamiento, las condiciones meteorológicas y la necesidad de solucionar personalmente cada problema convierten cada milla en un desafío.
La sudafricana Kirsten Neuschäfer escribió una página histórica al convertirse en la ganadora de la edición 2022.
Cruzó la línea de llegada el 27 de abril de 2023, después de 233 días, 18 horas, 43 minutos y 47 segundos de tiempo oficial.
Fue la primera mujer en ganar la Golden Globe Race.
De los participantes de la categoría principal, solamente tres completaron la circunnavegación sin escalas: Kirsten Neuschäfer, Abhilash Tomy y Michael Guggenberger.
La edición también dejó uno de los episodios más impresionantes de la historia reciente de la regata: durante una emergencia en el océano Austral, Kirsten Neuschäfer consiguió localizar y rescatar a Tapio Lehtinen, que había abandonado su barco y se encontraba en una balsa salvavidas.
4. Golden Globe Race 2026: vuelve el desafío
La cuarta edición de la Golden Globe Race comenzó el 6 de septiembre de 2026 desde Les Sables-d'Olonne, Francia.
Dieciséis patrones consiguieron finalmente tomar la salida después del exigente proceso de preparación y clasificación.
Entre ellos encontramos barcos como:
- Rustler 36
- Saltram Saga 36
- Tashiba 36
- Vancouver 34
- Cape George 36
- Hans Christian 34
- Tradewind 35
- Biscay 36
- OE 32
- Baba 35
Son barcos muy diferentes de los IMOCA actuales.
No encontramos aquí foils, cascos ultraligeros diseñados para alcanzar velocidades extremas ni sofisticados sistemas electrónicos de navegación.
La propia organización establece que los barcos deben ser modelos de producción de 32 a 36 pies aproximadamente, diseñados antes de 1988 y con quilla corrida y timón unido a la parte posterior de la quilla, manteniendo el espíritu de los barcos de la época.
5. Navegar como en 1968
Esta es probablemente la característica que mejor define la Golden Globe.
Los participantes no disponen de GPS ni de ordenadores de navegación ni de información meteorológica moderna recibida desde tierra.
La navegación se basa fundamentalmente en:
Sextante
Permite obtener la altura de los astros y calcular la posición mediante navegación astronómica.
Cartas de papel
Son la representación física del océano y constituyen una herramienta fundamental para planificar la navegación.
Reloj
El tiempo exacto es imprescindible para realizar correctamente determinados cálculos astronómicos.
Radio
La comunicación permitida se mantiene dentro de la filosofía tecnológica de la época.
La organización resume esta filosofía como una vuelta a los medios tradicionales: sextante, cartas de papel, relojes de cuerda y navegación tradicional.
6. Una paradoja fascinante: 1968 para el navegante y 2026 para el espectador
Aquí aparece una de las características más curiosas de la edición 2026.
La organización ha desarrollado el denominado GGR Window, una ventana de vídeo que permite al público seguir la vida de determinados participantes.
La tecnología utilizada para ello es moderna y permite transmitir imágenes y datos hacia tierra.
Pero existe una diferencia fundamental: La información viaja en una sola dirección.
El público puede ver al navegante, mientras que el navegante no recibe esa información.
No puede utilizar esos datos para conocer la posición de sus rivales, consultar información meteorológica exterior o navegar con sistemas electrónicos modernos.
La organización explica que los datos transmitidos —como velocidad, rumbo, viento aparente o movimiento del barco— son visibles para el público y el equipo de tierra, pero no para el participante.
Es una paradoja perfecta: El mundo exterior navega en 2026, mientras el participante continúa navegando con las herramientas de 1968.
7. Los grandes protagonistas
La Golden Globe ha reunido a algunos de los navegantes oceánicos más singulares de las últimas décadas.
Entre ellos destaca Jean-Luc Van Den Heede, ganador de 2018 y uno de los grandes especialistas de la navegación oceánica en solitario.
También forman parte de la historia moderna nombres como:
- Kirsten Neuschäfer
- Abhilash Tomy
- Tapio Lehtinen
- Mark Slats
- Uku Randmaa
- Susie Goodall
- Simon Curwen
- Michael Guggenberger
Cada edición añade nuevos nombres a una historia en la que la experiencia, la preparación y la capacidad para solucionar problemas tienen un peso enorme.
8. Los tres grandes cabos
La vuelta al mundo de la Golden Globe lleva a los navegantes por algunos de los lugares más difíciles del planeta.
El recorrido pasa por los grandes cabos:
Cabo de Buena Esperanza
En el extremo sur de África, marca la entrada hacia las grandes latitudes del océano Austral.
Cabo Leeuwin
Situado en Australia Occidental, constituye otro de los grandes puntos de referencia de la circunnavegación.
Cabo de Hornos
El mítico cabo situado en el extremo meridional de Sudamérica representa uno de los grandes hitos de cualquier vuelta al mundo a vela.
Entre ellos se encuentran las grandes extensiones del océano Austral, donde el navegante puede pasar semanas sin ver tierra.
9. Los rugientes cuarenta y los furiosos cincuenta
Cuando un barco desciende hacia el sur, entra en las conocidas como Roaring Forties, los rugientes cuarenta, y posteriormente en latitudes aún más meridionales.
Son zonas caracterizadas por fuertes vientos del oeste, grandes sistemas meteorológicos y enormes trenes de olas.
En estas latitudes el barco y el navegante sufren un desgaste extraordinario.
Una avería que en el Mediterráneo podría solucionarse entrando en puerto puede convertirse aquí en un problema de supervivencia.
Un cabo roto.
Una vela desgarrada.
Un piloto de viento averiado.
Una vía de agua.
Un problema en el aparejo.
Una lesión.
Un fallo estructural.
En mitad del océano Austral, la solución normalmente no está a unas horas de distancia.
La solución está a bordo.
10. La verdadera prueba: mantener vivo el barco
Una de las grandes enseñanzas de la Golden Globe es que dar la vuelta al mundo no consiste solamente en navegar rápido.
Hay que conseguir que el barco siga navegando durante meses.
Los participantes deben realizar reparaciones, improvisar soluciones, conservar alimentos y agua, gestionar el sueño y tomar decisiones constantemente.
El barco se convierte en una pequeña casa, taller, almacén y medio de transporte al mismo tiempo.
Y todo ello mientras una sola persona debe encargarse de absolutamente todo.
Navegante, patrón, meteorólogo, navegante astronómico, mecánico, electricista, carpintero, velero y reparador.
No existe un equipo esperando en tierra.
11. El precio de los errores
La historia de la Golden Globe también recuerda que el océano no perdona fácilmente los errores.
En las diferentes ediciones se han producido:
- Roturas de mástiles.
- Averías de sistemas de gobierno.
- Daños en aparejos.
- Vuelcos y fuertes knockdowns.
- Problemas estructurales.
- Pérdidas de material esencial.
- Rescates en alta mar.
- Abandonos de barcos.
La edición de 2022 proporcionó varios ejemplos dramáticos. Ian Herbert-Jones sufrió un vuelco y desarboló durante una fuerte tormenta en el Atlántico Sur, teniendo que activar su EPIRB para iniciar el dispositivo de búsqueda y rescate.
La Golden Globe recuerda así una verdad fundamental de la navegación oceánica: La preparación no elimina el riesgo; aumenta las posibilidades de sobrevivir cuando el riesgo aparece.
12. Mucho más que una regata
A primera vista puede parecer una competición contra otros barcos.
Pero en realidad existe una segunda competición mucho más profunda.
El navegante compite contra: El océano.
Contra: El cansancio.
Contra: La soledad.
Contra: Las averías.
Y, sobre todo, contra sus propios errores.
Por eso la Golden Globe tiene una filosofía diferente a muchas de las grandes regatas oceánicas actuales.
No se trata únicamente de conseguir el barco más rápido.
Se trata de conseguir que el barco y el navegante sigan funcionando después de miles de millas.
13. La Golden Globe Race 2026 continúa
La edición 2026 comenzó el 6 de septiembre y, a fecha de publicación de este artículo, la flota continúa navegando.
En los primeros días ya se han producido diferencias importantes entre los participantes, con problemas técnicos, reparaciones y grandes contrastes de velocidad en función de las condiciones meteorológicas.
La flota se dirige hacia el Atlántico Sur y todavía queda una enorme cantidad de océano por delante.
La clasificación de hoy puede cambiar completamente mañana.
Y esa es precisamente una de las características de esta regata: En la Golden Globe nunca se puede dar nada por hecho.
14. La esencia de la navegación
Quizá la mayor aportación de la Golden Globe Race al mundo de la vela moderna sea recordarnos algo que a veces olvidamos.
La tecnología puede ayudarnos.
Puede hacer que naveguemos más rápido.
Puede permitirnos conocer nuestra posición con una precisión de centímetros.
Puede mostrarnos el viento, las olas, las corrientes y la meteorología.
Pero ninguna tecnología sustituye completamente a un buen marino.
Porque cuando el sistema falla, cuando la pantalla se apaga, cuando se rompe un cabo o cuando llega una tormenta, vuelve a aparecer la pregunta fundamental: ¿Sabes realmente navegar?
La Golden Globe Race responde a esa pregunta de la forma más exigente posible.
Miles de millas de océano.
Un barco clásico.
Un solo navegante.
Un sextante.
Unas cartas de papel.
Y el océano delante.
Quizá por eso, más de medio siglo después de aquella primera aventura de 1968, la Golden Globe sigue fascinando a navegantes de todo el mundo.
Porque en una época dominada por la tecnología, esta regata nos recuerda que la herramienta más importante sigue siendo el conocimiento del propio marino.
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