8 de febrero de 2026

USO DEL CUNNINGHAM

¿Qué es y qué hace exactamente el Cunningham?

  ​El Cunningham es un control que ajusta la tensión del grátil (el borde delantero) de la vela mayor. Funciona tirando hacia abajo desde un ollao situado por encima del puño de amura (la esquina inferior pegada al mástil). 

  ​Aunque a veces se confunde con la driza de mayor, su función es diferente: la driza sube la vela, el Cunningham realiza el "ajuste fino" de la tensión una vez la vela está izada.

  ​Sus dos efectos principales sobre la forma de la vela son:

  1. Quita las arrugas: Cuando el viento presiona la vela, el tejido tiende a estirarse hacia atrás, creando arrugas horizontales en el grátil. Al cazar (tensar) el Cunningham, estiramos el grátil y eliminamos esas arrugas, dejando una superficie vélica limpia.
  2. Adelanta la "bolsa" (el perfil): Este es quizás su efecto más importante para el rendimiento. Al tensar el grátil, forzamos a la parte más profunda de la vela (la "bolsa" o el punto de máxima profundidad) a moverse hacia adelante, más cerca del mástil. Esto es crucial para controlar la potencia y el equilibrio del barco.

Profundización Aerodinámica: Entrada Fina vs. Entrada Redonda

​  La sección delantera de la vela (el tercio de entrada) es la que decide cómo de "tolerante" es el barco al rumbo que llevas. Al ajustar el Cunningham, modificas el radio de curvatura de ese borde de ataque.

1. Entrada Fina (Cunningham con mucha tensión)

​  Cuando cazamos a fondo, el grátil se estira y el perfil se vuelve casi recto en su inicio.
  • Capacidad de "Puntear": Al ser un perfil más afilado, la vela genera menos resistencia y permite que el viento fluya de forma laminar incluso con un ángulo de incidencia muy pequeño. Esto es lo que permite al barco ganar esos grados extra hacia barlovento en una ceñida.
  • El "Surco" Estrecho: La desventaja es que el perfil es muy sensible. Si el timonel se despista y orza un poco de más o cae un poco de más, el flujo de aire se rompe inmediatamente y la vela "entra en pérdida". Es un ajuste para manos expertas o aguas llanas.

2. Entrada Redonda (Cunningham amollado)

​  Al soltar el Cunningham, el material de la vela se desplaza hacia atrás y la parte delantera adquiere una forma más curva y roma, similar al borde de ataque de un avión de carga
  • ​Tolerancia y "Vuelo": Un borde de entrada redondo permite que el viento llegue desde ángulos ligeramente diferentes sin que el flujo se separe de la vela. Esto es ideal cuando hay mucho oleaje y el barco cabecea, ya que el ángulo del viento aparente cambia constantemente con cada movimiento del mástil.
  • Potencia de Arranque: Los perfiles redondos suelen ser más potentes a bajas velocidades, ayudando al barco a recuperar la arrancada después de pasar una ola o tras una virada lenta.

3. La Relación con los "Catavientos" (Lanitas)

  ​El uso del Cunningham tiene un reflejo directo en los catavientos del grátil:
  • Con entrada fina: Las lanitas de barlovento y sotavento son muy "nerviosas". En cuanto te sales del ángulo ideal, la lanita de barlovento sube instantáneamente.
  • Con entrada redonda: Verás que es más fácil mantener ambas lanitas paralelas durante más tiempo, permitiendo un margen de error mayor en el timón.

4. El Efecto en la Capa Límite

  ​Desde un punto de vista técnico, adelantar la bolsa con el Cunningham ayuda a mantener la capa límite (la capa de aire pegada a la vela) adherida al tejido durante más recorrido. Esto reduce las turbulencias en la parte posterior de la vela, lo que se traduce en una mayor fuerza de sustentación y, por lo tanto, en más velocidad de avance.

​La Regla de Oro: Según el Rumbo

  ​La regla básica para el uso del Cunningham es intuitiva si pensamos en cómo fluye el viento sobre la vela:
  • En Ceñida (Navegando contra el viento): Necesitamos una vela plana y eficiente para cortar el viento. Por lo general, el Cunningham irá más cazado (tenso) para eliminar arrugas y mantener la bolsa adelantada.
  • Cayendo con el rumbo (Través y Empopada): Conforme nos alejamos del viento, queremos una vela más potente y profunda. Aquí, debemos amollar (soltar) el Cunningham progresivamente. En rumbos portantes, suele ir totalmente suelto para permitir que la vela haga "barriga". "Si abres escota, suelta Cunningham"

​El Factor Olas: Estabilidad y Potencia

  ​Cuando navegamos con mar formada o choppy (ola corta), el mástil se mueve violentamente y la vela tiende a "bombear", perdiendo su forma.

  ​Es bueno cazar el Cunningham con olas en ceñida. ¿Por qué? Al tensar el grátil, estabilizamos la parte delantera de la vela. Esto evita que la bolsa se mueva erráticamente hacia atrás con cada pantocazo, manteniendo la potencia constante y ayudando al barco a atravesar la ola sin perder velocidad.

​Regulación según la Intensidad del Viento

  ​El Cunningham es tu mejor aliado para adaptar la vela a las condiciones cambiantes del viento. Aquí tie6nes la guía rápida de tensión según la intensidad del viento real:

1. Poco Viento

  • Objetivo: Máxima potencia. Queremos una vela profunda y que el aire fluya fácilmente.

  • Ajuste: Cunningham amollado (suelto). No te preocupes si ves algunas pequeñas arrugas en el grátil; en estas condiciones, tensar el grátil solo aplanaría la vela y mataría la poca potencia que tienes. La bolsa debe estar en su posición natural (ligeramente más atrás).

2. Viento Medio

  • Objetivo: Eficiencia y velocidad. La vela empieza a cargar y el tejido se estira.
  • Ajuste: Tensión neutra o ligera. Caza el Cunningham solo lo suficiente para que desaparezcan las arrugas horizontales del grátil. Buscamos un perfil limpio pero sin sobre-tensar, manteniendo la potencia bajo control.

3. Mucho Viento

  • Objetivo: "Depower" (quitar potencia) y control. El viento fuerte empuja la bolsa hacia atrás, haciendo el barco muy escorón y ardiente al timón.
  • Ajuste: Cunningham cazado a fondo (mucha tensión). Al tirar con fuerza, adelantamos agresivamente la bolsa hacia el mástil. Esto aplana la parte trasera de la vela y abre ligeramente la baluma (borde de salida), permitiendo que el exceso de viento escape. El barco se vuelve más manejable y menos escorado.

4. Marcas de calibración

  • Poner números adhesivos al lado del stopper o mordaza del Cunningham:
  • Posición 1: Viento ligero (arrugas visibles).
  • Posición 2: Viento medio (liso).
  • Posición 3: Viento fuerte (muy tenso).
  • ​Esto facilita la comunicación entre el patrón y el piano/trimmer: "¡Pon el Cunningham al 2!".

La Sinergia: Cunningham y Driza, el Equipo Perfecto

​  A menudo surge la pregunta: “Si ambos cabos tensan el grátil, ¿por qué necesitamos dos controles distintos?”. La respuesta reside en la fricción y la precisión. Entender la diferencia entre ambos es lo que separa a un navegante aficionado de un trimmer experto.

​🔧 Driza vs. Cunningham: La Batalla contra el Rozamiento

​  Imagina intentar tensar una cuerda de guitarra estirándola desde el clavijero (arriba) o desde el puente (abajo). Aunque el efecto sonoro sea similar, la mecánica es muy diferente.

  • La Driza (El "Ajuste Grueso"): Su función principal es izar la vela. Una vez la vela está arriba y carga viento, la tensión que soporta la driza es enorme. Además, el recorrido de la driza pasa por la roldana a tope de palo, baja por el interior del mástil y sale por una caja de poleas a la base.
    • El problema: En todo ese recorrido hay mucha fricción. Si intentas cazar la driza con la vela portando (llena de viento) para ajustar la tensión del grátil, gran parte de tu fuerza se pierde venciendo ese rozamiento en lugar de estirar la vela. Es difícil lograr un ajuste preciso de pocos centímetros.
  • El Cunningham (El "Ajuste Fino"): Aquí es donde entra la magia. El Cunningham actúa en la parte inferior, con un tiro directo y, generalmente, asistido por un sistema de poleas (aparejo) que multiplica tu fuerza.
    • La solución: Al no tener que vencer la fricción de todo el mástil, el Cunningham te permite realizar ajustes finos incluso bajo mucha presión de viento.
    • La Regla: Usa la driza para subir la vela y darle una tensión base; usa el Cunningham para "afinar" esa tensión en cada racha.

🌀 El Efecto Secundario: "Twist" y Desahogo

​  El Cunningham tiene un "superpoder" oculto que va más allá de quitar arrugas: afecta a cómo respira la vela por arriba.

​  Cuando cazas el Cunningham con fuerza (en condiciones de viento fuerte), ocurren dos cosas simultáneamente:

  1. Adelantas la bolsa: (Lo que ya hemos explicado).
  2. Abres la Baluma (Twist): Al tensar el grátil hacia abajo, el punto de máxima profundidad se mueve hacia el mástil, lo que aplana la salida de la vela. Esto reduce la tensión en la baluma (el borde de salida), permitiendo que la parte superior de la vela se "abra" o se retuerza hacia sotavento.
  • ¿Por qué es bueno esto? En una racha fuerte, este efecto ayuda a "desahogar" la vela. El exceso de viento escapa por la parte alta de la baluma en lugar de escorar el barco. Es un mecanismo de seguridad automático: cazas Cunningham, el barco se endereza, acelera y se vuelve más dócil al timón.

💡​20 Consejos PRO para el uso del Cunningham

  1. El orden importa: Ajusta primero la driza de mayor hasta que la vela esté arriba, una buena idea es tener marcada la driza con rotulador o cinta aislante con la tensión correcta estando arriba del todo. El Cunningham es el último ajuste fino del grátil, no el primario.
  2. No mates la vela con poco viento: El error más común de los principiantes es llevar el Cunningham demasiado cazado con brisas ligeras. Ante la duda con poco viento, ¡suéltalo!
  3. Mira la bolsa, no solo las arrugas: Aunque quitar arrugas es su función visible, concéntrate en sentir cómo se mueve el punto de máxima profundidad de la vela. Vigila la Línea de trimado que te indicará la forma de la vela y el punto de máxima bolsa 
  4. Anticipa la boya de barlovento: Justo antes de montar la boya de barlovento para empezar a caer a un rumbo portante, suelta el Cunningham. Si esperas a estar en empopada, la tensión de la vela hará que sea muy difícil soltarlo.
  5. Es tu "cambio de marchas" en rachas: En días racheados, usa el Cunningham activamente. Caza en la racha fuerte para aplanar y adelantar bolsa; amolla ligeramente en los "calmones" para recuperar potencia.
  6. Dacron vs. Laminado: Las velas de Dacron (tela blanca tradicional) se estiran mucho más y requieren un uso más agresivo del Cunningham que las velas de materiales laminados o membrana (carbono) de regata.
  7. Marca tus ajustes: Usa un rotulador permanente o cinta adhesiva en la cubierta o en el mástil para marcar tus configuraciones de "poco", "medio" y "mucho" viento. Te ayudará a repetir configuraciones rápidas.
  8. Trabaja en equipo con el pajarín: El Cunningham controla la profundidad delantera/trasera. El pajarín controla la profundidad inferior. Úsalos juntos: con mucho viento, ambos deben ir cazados para aplanar la vela al máximo y adelantar la bolsa.
  9. Si la baluma flamea demasiado en ceñida: Si has cazado mucho el Cunningham para aplanar, a veces la baluma se abre tanto que empieza a flamear. Si esto ocurre, quizás necesites compensar cazando un poco de escota de mayor o trapa.
  10. Siente el timón: Si el barco tira mucho de la caña o rueda hacia barlovento (muy ardiente), suele ser señal de que la bolsa está muy atrás. ¡Caza Cunningham para adelantarla y equilibrar el timón!.
  11. Material de la vela y "Memoria": Una vela vieja (que ha dado de sí) tiene la bolsa naturalmente desplazada hacia atrás (se ha vuelto "bolsuda"). En velas viejas, el uso del Cunningham es aún más crítico y agresivo para intentar recuperar una forma decente, aunque la vela esté deformada.
  12. Tensión del tejido: Cuidado del material. Importante al llegar a puerto, siempre suelta el Cunningham. Dejarlo tenso sin navegar deforma la vela permanentemente (la estira) y le quita vida útil.
  13. La obsesión por las arrugas: Corregir la estética vs. rendimiento. ​No te obsesiones con tener la vela 'como un espejo' siempre. Con poco viento, algunas arrugas en el grátil son aceptables y hasta deseables si eso significa mantener la potencia que necesitas (bolsa).
  14. Líneas de Trimado: Es difícil ver la 'bolsa' a simple vista. Si tu vela tiene franjas horizontales de color, úsalas como referencia. Al cazar Cunningham, verás claramente cómo la curva máxima de esa línea se desplaza hacia el mástil.
  15. La "Multiplicación de Fuerzas" (poleas): La presión del viento sobre la vela es inmensa. Por eso el sistema de Cunningham suele llevar poleas o aparejos (polipastos) que multiplican tu fuerza. Sin esa ayuda mecánica, sería imposible estirar el grátil con la vela cargada de viento.
  16. Compara la vela con el ala de un avión: Con el Cunningham suelto (entrada redonda), la vela es como el ala de un avión extendiendo los "flaps" para aterrizar: mucha sustentación (potencia) pero poca velocidad. Con el Cunningham cazado (entrada fina), es como un caza en velocidad de crucero: perfil fino para cortar el aire a máxima velocidad.
  17. La Danza con el Backstay: Sincronización obligatoria. Cuando sube el viento y cazas el backstay para curvar el palo y aplanar la mayor, el perfil de la vela se deforma y la bolsa se desplaza automáticamente hacia atrás (haciendo el barco más ardiente y difícil de gobernar). Regla de oro: Siempre que caces backstay, debes cazar proporcionalmente el Cunningham para "recuperar" esa bolsa y traerla de nuevo hacia adelante. Si tocas uno sin el otro, la vela pierde su simetría.
  18. El "Punto Dulce" de la Driza: El margen de maniobra. Para que el Cunningham sea realmente efectivo como "acelerador", la driza de mayor no debe ir cazada a tope de mástil desde el inicio. Debes dejarla un par de centímetros por debajo de su tensión máxima. Si la driza está "a reventar", al soltar el Cunningham en popas la vela no bajará ni hará bolsa porque ya está estirada al límite por arriba. Necesitas ese margen en la driza para que el Cunningham tenga recorrido.
  19. Anticipación en la Boya de Sotavento: Ganar metros gratis. La mayoría de navegantes ajustan el Cunningham después de montar la boya y empezar a ceñir. Consejo Pro: Caza el Cunningham (y el pajarín) antes de llegar a la boya de sotavento, mientras terminas la empopada. Esto te permite salir de la virada con la vela ya configurada en "modo ceñida", permitiéndote orzar al máximo instantáneamente y ganarle el barlovento al rival que sigue ajustando sus cabos.
  20. Gestión del "Drag" en Popas: Área Proyectada. En rumbos portantes (viento a favor), soltar el Cunningham no es solo cuestión de crear "bolsa", es cuestión de geometría. Al soltar totalmente la tensión del grátil, la vela se relaja y se vuelve físicamente más ancha y alta (se "hincha"). Esto aumenta el área vélica proyectada al viento. Esos centímetros cuadrados extra de tela expuesta son caballos de potencia gratuitos para empujar el barco.

Conclusión:

  El Cunningham no es solo un cabo más para limpiar arrugas; es un acelerador y un freno para la potencia de tu mayor.

  El Cunningham es, en esencia, el control que permite que una vela "vieja" se comporte como una "nueva" durante un rato más, y que una vela de regata sea una herramienta de precisión quirúrgica.

  ¡¡ Aprende a Navegar mientras Vives el Mar !!⛵️🌊

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