16 de febrero de 2026

RIZO A TIEMPO: EL ARTE DE REDUCIR VELA ⛵️⛵️

Rizo a tiempo: El arte de reducir vela antes de que el mar se complique

​  En la navegación a vela, hay una máxima que todo patrón experimentado respeta: "El momento de rizar es justo cuando te lo preguntas por primera vez".

​  Navegar con exceso de trapo no te hace más rápido; te hace ir más escorado, perder el control del timón y someter a la jarcia y a la tripulación a un estrés innecesario. En este artículo te enseñamos a identificar las señales y a ejecutar la maniobra con maestría.

​⚠️ ¿Cuándo es el momento de rizar? La regla de oro del patrón

​  En el mar, la anticipación es tu mejor herramienta de seguridad. Muchos navegantes cometen el error de esperar a que el viento sea insoportable, pero un patrón experimentado sabe que "el momento de rizar es justo cuando te lo preguntas por primera vez". Si lo has pensado, es porque el barco ya te está enviando señales.

​  Aquí te detallamos los indicadores críticos para reducir superficie vélica:

  • 1. El ángulo de escora (La regla de los 20°): Cada diseño de casco tiene un ángulo de eficiencia óptimo. En la mayoría de los veleros de crucero modernos, cuando la escora supera los 20 o 25 grados, el barco deja de avanzar hacia adelante para empezar a derivar lateralmente. Si ves que la regala está demasiado cerca del agua, no estás ganando velocidad, estás perdiendo control y eficiencia.
  • 2. Timón "ardiente" y pérdida de gobierno: Si notas que tienes que mantener el timón girado con fuerza hacia barlovento para que el barco no orce (se vaya hacia el viento) violentamente, la vela mayor está ejerciendo demasiada presión en la popa. Este "esfuerzo" del timón actúa como un freno hidrodinámico y, en una racha fuerte, puede hacer que pierdas el gobierno por completo.
  • 3. El anemómetro y las condiciones del mar: No mires solo el viento real, vigila el viento aparente. Si el anemómetro sube de forma sostenida o las rachas son cada vez más frecuentes y agresivas, es mejor rizar ahora. Además, si el mar empieza a formar "borreguitos" (crestas blancas), la presión sobre el aparejo aumenta exponencialmente con cada nudo de viento extra.
  • 4. Dificultad en la maniobra: Si amollar el carro de la mayor ya no es suficiente para adrizar el barco durante las rachas, o si la tripulación empieza a sentirse insegura debido al movimiento brusco, has pasado el límite de confort. Rizar devuelve la estabilidad, reduce el cansancio de la tripulación y protege la jarcia de roturas por fatiga.
  • 5. La fatiga del material: Navegar con exceso de trapo somete a los obenques, drizas y a la propia vela a un estrés para el que no están diseñados en condiciones de viento fuerte. Reducir vela a tiempo prolonga la vida útil de tu equipo y evita averías costosas en mitad de una travesía.

  ​Recuerda: Es infinitamente más fácil y seguro quitar un rizo si el viento amaina, que intentar ponerlo cuando el barco está fuera de control en mitad de un temporal.

  La regla del primer pensamiento: Si miras el anemómetro y piensas "¿debería rizar?", hazlo. Es mucho más fácil y seguro rizar con 18 nudos que con 25 y el mar formado.

​🛠 Cómo rizar: Los dos sistemas principales

​  Dependiendo de tu velero, te encontrarás con dos sistemas comunes para reducir la vela mayor:

​1. Sistema Convencional (Manual): Precisión y Robustez al Pie del Mástil

  ​Es el sistema tradicional por excelencia. Aunque requiere que un tripulante se desplace al pie del mástil (siempre con su correspondiente línea de vida y arnés si las condiciones son duras), es el método más fiable y el que mejor permite "aplanar" la vela para que el barco navegue mejor contra el viento fuerte. Necesitamos otro tripulante en el piano que regulará la driza, el cabo del rizo, la contra y el amantillo. El tripulante del palo se encargará de bajar la mayor por el grátil y meter el ollao del rizo en el gancho de la botavara junto al palo.

  ​Para ejecutarlo con maestría, sigue estos pasos técnicos:

  1. Preparación del rumbo: Antes de empezar, amolla ligeramente la escota de mayor y la contra. El objetivo es que la vela flamee un poco para quitarle presión, pero manteniendo el barco con suficiente arrancada (velocidad) para que el timón responda.
  2. Arriado controlado de la driza: Si tienes amantillo cázalo para que la botavara no caiga del todo si la contra es sólo un juego de poleas, si la contra es rígida no te hace falta amantillo. Arría la driza de mayor hasta que el ollao de rizo (el anillo reforzado en el grátil de la vela) llegue a la altura del "ariete" o gancho situado en la unión del palo con la botavara. Es vital tener marcas en la driza para no arriar o bajar de más.
  3. Firme en el ariete: Engancha el ollao en el ariete. Una vez asegurado, vuelve a tensar la driza de la mayor con el winche. Truco Pro: La tensión del gratil debe ser firme; si ves arrugas horizontales, necesitas un poco más de tensión para desplazar la bolsa de la vela hacia proa.
  4. Cazado del "Amante de Rizo": Ahora es el turno de la parte trasera de la vela, ya hemos asegurado el ollao del rizo. Caza el cabo (amante) que pasa por el ollao de la baluma. Este cabo debe tirar de la vela hacia abajo y hacia atrás simultáneamente. Esto es fundamental: si solo tira hacia abajo, la vela quedará embolsada y el barco seguirá escorando. Necesitamos que la vela quede como una "tabla". Una vez cazado muy tenso el cabo del rizo ya puedes soltar el amantillo si antes lo habías cazado.
  5. Ajuste de los "Matafiones": Las matafiones son cabos finos sujetos a la vela pasando por unos ollaos pequeños a lo largo de la línea de rizos para sujetar el exceso de vela en la botavara. Con la vela ya rizada y tensa, recoge el excedente de vela que cuelga sobre la botavara utilizando las matafiones. Advertencia de seguridad: Nunca tenses estos cabitos con fuerza. Su única función es estética y de orden. Si el amante de rizo llegara a soltarse y los matalafiones están muy apretados, la presión del viento rasgará la vela por la mitad.
  6. Reajuste final: Una vez completado, vuelve a cazar la escota y la contra. Notarás inmediatamente cómo el barco recupera la verticalidad, el timón se vuelve suave y la velocidad se estabiliza.

​  Este sistema, aunque requiere más trabajo físico, es el que mejor conserva la forma aerodinámica de la vela, permitiéndote ceñir con mucha más eficacia cuando el viento sube de los 20 nudos.

​2. Sistema Automático (Rizo Único): Control Total desde la Bañera

​  El sistema de rizo automático, también conocido como "Single Line Reefing", es el estándar en la mayoría de los veleros de crucero modernos. Su gran ventaja es la seguridad, ya que permite reducir vela sin que ningún tripulante tenga que ir al palo, operando todo mediante los winches y stoppers de la bañera.

  ​Aunque parece magia, es pura ingeniería de poleas. Así es como funciona y cómo debes ejecutarlo:

  • El mecanismo interno: A diferencia del sistema manual, aquí un solo cabo (el amante de rizo) recorre el interior de la botavara. Mediante un sistema de poleas móviles, este cabo tira simultáneamente del puño de amura (la parte delantera) y del puño de escota (la parte trasera).
  • Ejecución paso a paso:
    • 1.Amollar escota para liberar: Abre un poco el ángulo respecto al viento (un descuartelar o ceñida abierta) para que la vela no tenga excesiva presión. Amolla la escota de mayor y el contra.
    • 2. Arriar driza hasta la marca: Suelta la driza de mayor de forma controlada. Es fundamental que tengas marcas de color en la driza; arria exactamente hasta que la marca del primer o segundo rizo llegue al stopper.
    • 3. Cazar el cabo de rizo único: Aquí es donde ocurre la magia. Al cazar el cabo de rizo con el winche, verás cómo la parte delantera de la vela baja y se ciñe a la botavara, mientras que la parte trasera baja hacia la botavara.
    • 4. Tensión crítica: Debes cazar con fuerza hasta que ambos puntos (proa y popa de la vela) estén perfectamente firmes sobre la botavara. El sistema automático tiende a rozar más que el manual, así que asegúrate de que el cabo corre libremente por sus poleas.
  • Ventajas operativas:
    • Rapidez: En menos de un minuto, una sola persona puede reducir vela ayudado por el piloto automático.
    • Seguridad nocturna: Es el sistema ideal para navegaciones nocturnas o con tripulación reducida o inexperta, ya que nadie corre el riesgo de caer por la borda al ir al pie del mástil.
  • Mantenimiento específico: Al tener poleas y cabos dentro de la botavara, este sistema requiere que revises periódicamente el desgaste por rozamiento (fricción). Un cabo de rizo automático que se rompe dentro de la botavara es una avería complicada de reparar en el mar.

​💡Consejo de la Escuela: Aunque sea "automático", asegúrate siempre visualmente de que la vela ha bajado limpia y no se ha enganchado en los lazy jacks. Una vez tensado el rizo, vuelve a cazar la driza para que el grátil quede impecable.

​💡 12 Consejos PRO para Rizar con Maestría

  1. La Regla del Primer Pensamiento: En cuanto te preguntes por primera vez si deberías rizar, hazlo de inmediato. La anticipación es tu mejor salvavidas.
  2. Vigila la Escora (Regla de los 20°): Si el barco supera los 25 grados de escora, dejas de ganar velocidad y empiezas a derivar lateralmente. Menos es más.
  3. Detecta el Timón "Ardiente": Si tienes que hacer mucha fuerza para evitar que el barco orce, la mayor tiene demasiada presión. Rizar eliminará ese "freno" hidrodinámico.
  4. Observa los "Borreguitos": No confíes solo en el anemómetro; si el mar empieza a mostrar crestas blancas, la presión sobre el aparejo está subiendo exponencialmente.
  5. Prioriza el Confort: Si amollar el carro ya no basta para adrizar el barco o la tripulación se siente insegura, has pasado el límite. Rizar devuelve la calma a bordo.
  6. Protege tu Equipo: Rizar a tiempo evita el estrés innecesario en obenques, drizas y velas, prolongando la vida útil de tu jarcia.
  7. Crea Marcas en la Driza: Marca con colores el punto exacto donde debes arriar para el 1º, 2º o 3º rizo. Esto agiliza la maniobra y evita errores bajo presión.
  8. Viento en el morro: Para rizar, lo ideal es navegar un poco de ceñida o aproarse ligeramente al viento para que la vela flamee sin presión, pero manteniendo velocidad para no quedar "en facha".
  9. Vela como una "Tabla": Al cazar el amante de rizo, asegúrate de que tire hacia abajo y hacia atrás simultáneamente para aplanar la vela y no dejar "bolsa".
  10. Cuidado con los Matafiones: Nunca los tenses con fuerza; solo sirven para recoger el sobrante de tela. Si están muy apretados, pueden rasgar la vela si el amante se suelta.
  11. El Orden del Equilibrio: Primero enrolla un poco de génova y después riza la mayor. Así mantendrás el centro vélico equilibrado y el barco bajo control.
  12. Simulacro en Calma: No esperes a que el viento sople a 25 nudos para probar tu sistema de rizos por primera vez. Practica la maniobra con brisa suave o incluso en el pantalán. Familiarizarte con el orden de los cabos (driza, amante, amantillo) y la fuerza necesaria en los winches te dará la memoria muscular necesaria para actuar con calma y eficacia cuando las condiciones se vuelvan reales.
  RECUERDA: ​Navegar es disfrutar, y no hay nada más satisfactorio que llevar un barco equilibrado, estable y veloz bajo control. Un buen capitán no es el que aguanta más viento, sino el que mejor se adapta a él.

  ​¡¡ Aprende a Navegar mientras Vives el Mar !! 🌊 ⛵️

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