17 de febrero de 2026

GUÍA DE TRIMADO DE VELAS PARA PRINCIPIANTES

Dominando el Viento: Guía de Trimado de Velas para Principiantes

  ​Navegar a vela es mucho más que dejarse llevar por el viento; es un diálogo constante entre el mar, tu barco y las velas. Para quienes acaban de obtener su titulación o están dando sus primeros pasos en la Escuela de Navegación Santa Pola, el concepto de trimado puede sonar técnico, pero en realidad es el arte de dar a la vela la forma perfecta para cada rumbo.

  ​Aquí te explicamos los conceptos básicos para que empieces a "sentir" tu barco.

​​1. El ángulo de ataque: Los catavientos como tu brújula de trimado

  ​Si las velas son el motor del barco, los catavientos son el panel de control. Estas pequeñas tiras de lana o tejido ligero, situadas normalmente a ambos lados del grátil (el borde delantero) del génova, te indican exactamente cómo está fluyendo el aire por la vela.

  ​Para un principiante, entenderlos es dar el salto de "llevar el barco" a "navegar con eficiencia".

El "semáforo" del caña: ¿Qué lanas mirar?

  ​Para gobernar con precisión, tu referencia principal son los catavientos del tercio inferior del foque o génova (la fila de abajo). Entre ellos, debes centrar tu atención en la pareja más cercana al grátil (el borde delantero de la vela).

  ​El objetivo es que el flujo de aire sea laminar tanto por la cara de barlovento (la que recibe el viento directamente) como por la de sotavento (la cara "oculta" o exterior). Cuando esto ocurre, ambos catavientos vuelan paralelos y horizontales hacia atrás.

Cómo interpretar el movimiento:

  • ​Lana o Cataviento de barlovento flamea o sube: Significa que el ángulo de ataque es demasiado pequeño. El aire no entra bien en la vela. Estás demasiado "apropado" o muy cerca del viento.
    • Solución: Tienes dos opciones: Cazar un poco la escota del génova o caer ligeramente (alejar la proa del viento) hasta que se estabilice.
  • Lana o cataviento de sotavento (exterior) flamea o cae: Es la situación más peligrosa para la velocidad, porque indica que el flujo de aire se ha desprendido de la vela (entrada en pérdida) por su cara de sotavento. Vas demasiado "abierto" respecto al viento para cómo tienes la vela. Navegarás más despacio y abatirás más 
    • Solución: Amollar (soltar) escota u orzar (acercar la proa al viento) de inmediato.
  • Ambas lanas horizontales y paralelas: ¡Vas en el ángulo perfecto! Mantén el rumbo.
  • Consejo Pro: No quites la vista de esa pareja de lanas; son las que te avisarán de cualquier racha o bofetón de viento antes de que el barco pierda velocidad.

La regla de oro del timonel

  ​Si eres quien lleva la rueda o la caña, una regla sencilla en ceñida es: " Rueda al lado contrario de la lana que va mal".

  • ​Si sube el de barlovento, cae un poco. Rueda a Sotavento.
  • ​Si cae el de sotavento, orza un poco. Rueda a Barlovento.

"Sigue a la que se mueve": Si la lana de barlovento sube, mueve la rueda para que el barco caiga (hacia donde está la lana de sotavento). Si la de sotavento cae, mueve la rueda para orzar (hacia barlovento).

En una tabla rápida:

Cataviento que falla

Situación

Maniobra

Barlovento (el interior)

Muy orzado

Arribar / Caer

Sotavento (el exterior)

Muy arribado

Orzar

Los tres niveles de catavientos

  ​En un velero bien equipado, verás que hay catavientos en la parte baja, media y alta del génova.

  • ​Si los de abajo van perfectos pero los de arriba de barlovento flamean, significa que la vela tiene demasiada torsión (está muy abierta por arriba).
  • Ajuste: Adelanta el escotero del génova para cerrar la baluma y que toda la vela trabaje al unísono.
  • ​Si los de abajo van perfectos pero los de arriba de sotavento flamean, significa que la vela tiene poco twist o torsión (está muy cerrada por arriba).
  • Ajuste: Atrasa el escotero del génova para abrir la baluma y que toda las lanas vayan al unísono.

​  Dominar este punto no solo te dará más velocidad, sino que reducirá la fatiga del timonel y hará que el barco navegue mucho más equilibrado.

​​​2. La profundidad de la vela (La Bolsa): El acelerador y el freno

  ​La bolsa es la curvatura que presenta la vela cuando el viento la infla. Al igual que el ala de un avión, esta forma aerodinámica es la que genera la fuerza de sustentación que mueve el barco. Aprender a controlar qué tan "gorda" o qué tan "plana" está tu vela es la clave para navegar cómodo o sufrir con la escora.

​¿Cuándo queremos una vela "profunda" (con mucha bolsa)?

  ​Imagina que vas en un coche y necesitas fuerza para subir una cuesta. Una vela con mucha curvatura es como una marcha corta: tiene mucha fuerza pero poca velocidad punta.

  • Vientos flojos: Necesitamos que el flujo de aire se "agarre" a la vela y genere empuje. Una vela más embolsada ayuda a arrancar el barco.
  • Mar con ola: Cuando hay oleaje, el barco pierde velocidad al chocar contra las olas. La bolsa extra nos da el "par motor" necesario para recuperar esa inercia y seguir avanzando. Adelantamos el escotero.

​¿Cuándo queremos una vela "plana"?

  ​Cuando el viento sube, el exceso de bolsa se convierte en un problema: el barco escora demasiado, se vuelve difícil de timonear (tiende a orzar solo) y perdemos eficiencia. Una vela plana es como una marcha larga: menos arrastre y más velocidad.

  • Vientos fuertes: Queremos que el viento se deslice rápido por la vela sin "empujarla" tanto de lado.
  • Mar llana: Sin olas que nos frenen, una vela plana permite navegar con ángulos de ceñida mucho más cerrados. Atrasamos el escotero.

Herramientas para controlar la bolsa

​   Para modificar la profundidad de tus velas, utiliza estos tres controles fundamentales:

  1. La Driza (y el Cunningham): Al tensar la driza, llevas la bolsa hacia adelante y aplanas la parte trasera de la vela. Es tu primera defensa cuando el viento empieza a subir.
  2. El Pajarín: Controla la tensión del pujamen (la base de la mayor). Si tensas el pajarín, aplanas la mitad inferior de la vela. Es vital para reducir la escora en ceñida.
  3. El Backstay: En barcos con aparejo fraccionado, tensar el backstay curva el palo. Esto "estira" la vela mayor por el centro, aplanándola significativamente y abriendo la baluma para dejar escapar el exceso de presión.
  4. Consejo práctico: Si notas que el barco va muy "duro" de timón y te cuesta mantenerlo recto, lo más probable es que lleves demasiada bolsa. ¡Tensa cabos y aplana velas!

​3. El escotero o carro del Génova: El mando de control de la baluma

  ​Si las escotas son el acelerador, el escotero (ese riel metálico por el que se desliza la polea de la escota) es el regulador de precisión. Mover el escotero hacia adelante o hacia atrás cambia el ángulo desde el que la escota tira de la vela, lo que afecta directamente a la baluma (el borde de salida de la vela).

​¿Cómo afecta el movimiento del escotero?

  ​La clave está en entender hacia dónde ejerce la fuerza la escota:

  • Escotero hacia adelante (Cerrar la vela): Al adelantar el escotero, la escota tira más hacia abajo que hacia atrás. Esto tensa la baluma y "cierra" la parte alta de la vela.
    • Resultado: Atrapas más viento en toda la superficie de la vela. Es ideal para condiciones de poco viento o cuando necesitas potencia máxima para remontar una ola.
  • Escotero hacia atrás (Abrir la vela / Twist): Al retrasar el escotero, la escota tira más hacia atrás que hacia abajo. Esto permite que la parte alta de la vela se abra y se aleje de la línea de crujía (esto se conoce como twist o torsión).
    • Resultado: Dejas que el exceso de presión escape por arriba. Es tu mejor aliado cuando el viento sube de intensidad y quieres reducir la escora sin tener que enrollar el génova todavía.

El truco visual: La bisectriz

  ​Para saber si el escotero está en su sitio ideal, mira la escota desde el lateral. La línea de la escota debería ser, aproximadamente, la continuación de una línea imaginaria que partiera del puño de escota y dividiera el ángulo del génova en dos partes iguales (la bisectriz).

  • Si la escota va muy vertical: El escotero está demasiado adelantado.
  • Si la escota va muy horizontal: El escotero está demasiado retrasado.

​¿Cuándo ajustarlo en Santa Pola?

  • Día de brisa suave (Lebeche flojo): Adelanta un poco el escotero para que la vela tenga una forma potente y uniforme de arriba a abajo.
  • Día de rachas fuertes: Atrasa el escotero. Notarás cómo el barco "respira", la escora disminuye y el timón se vuelve mucho más suave y manejable.

  ​Este es un concepto que marca la diferencia en una regata o en una travesía larga, ya que optimiza el rumbo y el confort a bordo.

4. La Contra (Vang): El control de la altura de la botavara

  ​Si en el génova el escotero era nuestro regulador, en la vela mayor ese papel lo desempeña la contra. Este aparejo (normalmente un sistema de poleas o un pistón rígido) conecta la parte inferior del palo con la botavara. Su función principal es controlar la altura de la botavara y, por extensión, la tensión de la baluma (el borde de salida de la mayor).

​¿Por qué es tan importante en rumbos abiertos?

  ​Cuando navegamos de ceñida, la escota de mayor tira de la botavara hacia abajo y hacia el centro, manteniendo la vela tensa. Pero, en cuanto abrimos el rumbo (un través, un largo o una popa) y soltamos escota, la botavara tiende a subir debido a la presión del viento en la vela.

  • Si la botavara sube: La parte alta de la mayor se abre demasiado (exceso de twist), la vela se deforma y pierde toda su eficiencia. El viento "se escapa" por arriba sin generar empuje.
  • Si la botavara se mantiene controlada: La vela conserva su forma aerodinámica y proyecta toda la fuerza del viento hacia el avance del barco.

¿Cómo ajustar la contra según el viento?

  1. Vientos flojos: No tenses demasiado la contra. Un poco de apertura en la parte alta ayuda a que el flujo de aire circule mejor y el barco arranque con más facilidad.
  2. Vientos fuertes: ¡Caza la contra con ganas! Al mantener la botavara baja, impides que la vela se embolse en exceso por arriba, lo que ayuda a reducir la escora y evita que el barco se vuelva "ardiente" (que quiera irse hacia el viento solo).
  3. En rumbos de popa: La contra es vital para la seguridad. Evita que la botavara baile verticalmente, lo que estabiliza el barco y hace que las trasluchadas sean mucho más controladas y menos violentas. En rumbos de popa largos puedes poner una retenida para evitar que la mayor trasluche 

El indicador visual

  ​Para saber si la contra está bien ajustada, fíjate en el sable superior de la mayor. Lo ideal es que el sable superior esté paralelo a la botavara.

  • ​Si apunta hacia afuera (sotavento), te falta contra.
  • ​Si apunta hacia adentro (barlovento), te has pasado cazando.

  ​Dominar la contra te permitirá navegar con mucho más confort y control, especialmente en las travesías costeras donde el viento suele cambiar de dirección.

💡​10 Consejos Pro para un Trimado Experto

  1. Vigila la "entrada" del viento: No mires solo el cataviento; mira la forma del gratil del génova. Si el borde delantero de la vela tiene arrugas horizontales, necesitas más tensión de driza.
  2. El exceso de escora es tu enemigo: Si el barco escora más de 20° o 25°, estás perdiendo velocidad. La orza deja de trabajar bien y el barco deriva. Es mejor aplanar velas o tomar un rizo que ir "tumbado".
  3. Trimado dinámico: El viento nunca es constante. Acostúmbrate a tener el carro de la mayor en la mano (o cerca) para amollar en las rachas y cazar en las calmas.
  4. Usa el backstay como "marcha": En barcos con palo flexible, tensar el backstay es la forma más rápida de aplanar la mayor y abrir la baluma cuando entra una racha fuerte sin tener que tocar las escotas. Esto se puede hacer en barcos de regata.
  5. Mira la estela: Si la estela que deja el barco no es recta y simétrica tras el espejo de popa, el trimado está descompensado y el timón está actuando como un freno.
  6. trimado en ceñida: Busca un barco "ardiente" ajustando la caída del mástil y el trimado de velas. El ángulo ideal del timón debe oscilar entre 2° y 5°; superar este rango generará una resistencia excesiva y frenará el barco.
  7. Cuidado con cazar de más: Una vela demasiado cazada (muy plana y pegada a la crujía) "mata" el barco. Es el error más común. Ante la duda: "Cuando dudes, amolla" (When in doubt, let it out).
  8. Simetría entre Mayor y Génova: Mira el "pasillo" de aire entre las dos velas (el slot). Deben ser paralelas. Si la mayor está muy cazada y el génova muy suelto, el aire se arremolina y frena el barco.
  9. Marcar las escotas: Usa un rotulador permanente o cinta para marcar tus puntos de trimado óptimo en las escotas. Te servirá de referencia rápida después de una virada.
  10. Siente el timón: Un barco bien trimado debe ser un poco "neutro". Si tienes que hacer mucha fuerza para que no se vaya de orzada, tus velas están pidiendo a gritos que las aplanes o que desplaces el centro vélico hacia adelante. El barc

  ​Esperamos que estos consejos te ayuden a disfrutar aún más de tus salidas al mar. ¡Nos vemos en el agua!

  ¡¡ Aprende a Navegar mientras Vives el Mar !!⛵️🌬

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